miércoles, 27 de septiembre de 2017

Tréboles de cuatro hojas


Los tréboles de cuatro hojas; 

me hacen acordar a vos. 

Y al color verde de tus ojos.

Siempre recuerdo, que llevabas uno en la cartera.

Con la convicción, que te iba a dar suerte.

Pero: ¿Qué es la suerte, en definitiva?

¡Si te fuiste volando del mundo, tan pronto!

Hoy miro un trébol y ahí estas. 

Cubriéndolo todo, como un manto verde.

Pero: ¿Qué es la suerte, en definitiva?

Que pueda en ellos, verte y sentirte.

Aunque no estés más conmigo.





27 septiembre de 2017

domingo, 6 de noviembre de 2016

Rio manso

Como un silencio enorme se desato en mi pecho,
fundiéndose mi alma como las velas hinchadas.

Y el viento se hizo canto y fue despertando amarras
en una danza infinita, del barco con el agua.

Entonces los sentidos desataron sus manos.
Henchidos, suspirando por ese rio manso.

Y el sol se hizo enorme, fue dorando gaviotas pero 
con caricias tiernas, las nubes caprichosas.

Entonces las miradas cobraron vida propia; 
brillantes, aleteando por ese río manso.

Y con cada nudo surcado, un sinfín de sensaciones 
envolvían el alma de la tarde.

Entonces nuestras risas se hicieron ecos vagos, 
corriendo sin descanso, por ese río manso.

Y las luces se hicieron amigas de las sombras, y 
como si nada importara, jugaban escondidas.

Entonces la tarde se fue volviendo noche al tiempo 
que el reflejo se apagaba, por ese rio manso.

Y casi sin querer ni darnos cuenta, llegamos con el 
corazón abierto, al puerto que esperaba.

El surco de la espuma se fue esfumando entonces, 
como un suspiro final y desaparecido por ese rio 
manso.

sábado, 5 de noviembre de 2016

A San Telmo



La mirada recorre suavemente tu plaza y se detiene; intactos los sentidos.
El sol, arquitecto impensado, dibuja con tus sombras, cien almas y mil nidos.
Y es tu bullicio, murmullo en los rincones; cuchichear de palomas, de gentes y vitrolas.
Laberinto estrecho de ilusiones antiguas. Fantasmagóricos sueños sin fronteras; que cada domingo pueblan los puestos que rebosan de recuerdos olvidados.
Son partes de una historia de esparcidas páginas y solitarias hojas arrancadas a algún viejo almanaque.
¡Qué extraño encantamiento tienes! ¡Que mezcla tan ilógica y tan mágica a la vez!
De juventud te llenas y de vida, a pesar que en tu esencia eres antigua.
En tus esquinas palpitan las notas de algún tango triste y vigente. Y tus baldosas y adoquines guardan el secreto de quienes los pisaron.
No dejes que te hagan temblar, San Telmo mía, extrañas manos que no saben lo que guardas. Porque una parte de mi se iría contigo y tus recuerdos,  dejando en mi alma un vacío insoslayable.

En algún mes de 1990

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jueves, 29 de septiembre de 2016

29 de septiembre


Decepción. Aunque no sé, si es exactamente la palabra. Evidentemente soy muy idealista. Y en general veo el vaso medio lleno. Y constantemente espero que algunas personas hagan cosas de una manera que no hacen, ni piensan hacer. No sé si esto está bien. Digo, esperar. No sé si en realidad, es porque apuesto a diario, a que la gente es mejor de lo que es. Y entonces me decepciono. Mucho. 

Y seguramente no es personal. Pero ese es el problema. Somos personas. Entonces es personal. Si alguien le hace algo malo a una persona, es como si me lo hiciera a mí. No importa si a mí me trata como reina. Y viceversa.
Cuando uno es de un modo, debe serlo por igual con todos y en todas partes. No podes ser genial en un lado y un desastre en otro. No existe esa dicotomía. En alguno de esos lugares, no estas siendo vos. La estas careteando. Eso me saca. Estoy por la gente que es auténtica, con todo lo bueno y lo malo que ello implica.

Es la falta de compromiso. De defender lo justo, lo que corresponde; agotando todas las instancias que se tenga para lograrlo. No hablo de lo que no está al alcance. Hablo de lo que muchas personas pueden hacer y no hacen; por distintas razones: abulia, vagancia, falta de compromiso, no jugarse por el otro, o la comodidad de no querer hacerlo simplemente, porque es incómodo. Ese lugar de apatía en el que se plantan muchas personas. Que no se juegan porque no quieren enfrentar conflictos. Ese lugar de confort egoísta. Esto también me saca.

El conflicto va a existir siempre. Porque en nuestra efímera humanidad somos todos distintos y gracias a Dios lo somos. Y no es mala palabra. Y no es irremontable. Es un conflicto que en definitiva hace que nos demos cuenta que estamos vivos y no somos una ameba flotando en un mar de mentirosa calma chicha.

Es todo por hoy. Que no es poco.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

28 de septiembre de 2016


Hoy miré a través de tus ojos y no vi nada. Mi corazón estalló en pedazos. 
A veces parece que todo va a volver a ser como antes. Es entonces cuando me doy cuenta con pena que quizás nunca hubo un antes. 
Cuando me siento tan ignorada por tu ser, siento que mi vida es como una filosa mañana de invierno sin sol ni cobijo.

Siento que llegó el momento de re preguntarme, porque evidentemente, antes no lo he hecho correctamente. Creo que mi mente ha fabricado sistemáticamente las respuestas adecuadas para un auto engaño y así no tomar decisiones difíciles. 

Estuve viendo que no he realizado todo lo que he soñado. Quizás no he soñado cuando correspondía, quizás he sido cobarde. O quizás he realizado muchas cosas que no había soñado. Y que en realidad eran las que debía realizar.

Tengo la sensación que el tiempo ha corrido más rápido que yo. Y hoy, no puedo alcanzar esos trenes que han partido hace rato. 

Hay gente que me ha dicho que en la amistad uno cosecha lo que siembra, una frase hecha como tantas otras. Y me quedé pensando que muy probablemente lo que siembran algunos, es una careta falsa; un lugar en donde las verdades nunca se dicen del todo. Es posible que esa forma dé como resultado que esas amistades perduren. Es complicado cuando la verdad se oculta a los ojos de tu “amigo”. Porque se va quedando dentro tuyo, hasta que un día se convierte en enojo. 

Si estoy escribiendo, significa que me puse a pensar. Que me puse en movimiento. Y eso es como un punto de luz brillante al que seguir de ahora en más. Un atisbo de que no todo está perdido definitivamente.

Es todo por hoy.

lunes, 27 de junio de 2016

LIO.


Anoche Chile nos ganó por penales y por segunda vez, la copa América fue a parar al otro lado de la cordillera. Apenas terminar el partido, Lionel Messi renunció a la selección. Al instante se generó un desbande en el que los medios y opinólogos se pusieron a desgastar horas, hablando sin parar del tema. Pero a mí, solo me surgieron un sinfín de pensamientos que van más allá de esto.
Me puse a ver viejos comerciales de publicidad de sponsors de la selección de años pasados, algunos que hablaban de derrota, otros de triunfos que no fueron, pero casi todos, nos pintaban tal cual somos, nosotros, los argentinos. Esto que pasa, esto que se vio, las cosas escuchadas, las que se dijeron, las que se gritaron, no hacen más que mostrar cómo somos los argentinos y el fútbol no es una excepción a esto.

El fútbol, es el fiel reflejo de nuestra sociedad, una sociedad egoísta, individualista, que pregona el sálvese quien pueda y a costa de quien sea. Falta de nacionalismo, de amor verdadero a nuestra patria, nuestros colores. Porque habría de ser distinto con en el fútbol? Somos exitistas hasta la médula. No concebimos grises, solo blancos o negros. Solo estamos a favor o en contra. No nos bancamos a quien opina diferente.

Si un jugador como Messi, decide que quiere dejar de jugar en la selección, tiene todo el derecho a dejar. Muchos podemos pensar que es una decisión infantil e inmadura, puede ser; pero es su vida, su decisión. Messi es un jugador de la hostia; para mí, es el mejor jugador de todos los tiempos. Deja todo en la cancha; pero no es un líder natural. No lo va a ser nunca. No está en su ADN. Y siente la presión que tiene que ser un líder y en su interior sabe que no va a ser.
Y cuando se equivoca o erra, es él mismo quien no puede perdonárselo, él es el mayor juez de sí mismo. No soporta perder, no soporta no jugar, no soporta fracasar, no se banca no hacer goles. Por eso ayer se fue al banco a rumiar su bajón. Es la propia presión la que lo agobia. Él es su propia vara, él se pone las metas y no soporta no poder cumplirlas. Es eso un pecado, su pecado? No hay que esperar de él más de lo que nos da y que es mucho, mucho: ser un genio en lo que hace. Hacer bailar la pelota con sus pies, con la cabeza. Hacer los pases más increíbles, eludir a cinco contrarios con una naturalidad que parece fácil, hacer un tiro libre y poner la pelota donde quiere…hace magia, MAGIA!
Y si, es una individualidad. Pero muy al contrario de lo que opinan muchos, es totalmente diferente a otros jugadores promedio. Porque Messi es generoso con sus compañeros, se mata por el equipo desde el primer silbato al último. Descolla su habilidad, sube o baja, busca, encuentra, con inteligencia y estrategia… Pero señores: es humano!

Como nos sentiríamos cada uno de nosotros, si escucháramos a medio país criticándonos, hablando mal, comparándonos con otros. A ver: no necesita estar en la selección, vivió prácticamente toda su vida en España y sin embargo, deja su zona de confort, para jugar con nuestra, su camiseta. Deja todo y a cambio, recibe críticas constantes y muy pesadas. Si yo fuera el, también querría salir corriendo.

En Argentina hoy sos ídolo y mañana te crucifican. Basta por favor! La maldición de los argentinos, es que no hay equipo. Y de eso se trata todo, del fútbol y de la sociedad, un gran equipo que debe apoyar a todos los que tienen la actitud y que demuestran que dieron todo en pos de un fin común. Cuando aprendamos esto, de ser equipo en las buenas y en las malas, tal vez dejemos de ser una sociedad adolescente, para entrar en la madurez. Capaz en ese momento se borren todas las grietas y digamos todos juntos: Oid mortales el grito sagrado!...


domingo, 28 de junio de 2015

Del servicio domestico y otras yerbas: cuarta parte, Despedida

De cierta forma y a pesar de todo, uno se encariña con la gente. Y de un día para otro, deciden sin prisa ni pausa, irse. Y esta bien. Hay etapas que se cierran. En este caso, luego de cinco años en casa y mucha, pero mucha tierra acumulada por donde el ojo alcanza, y mas allá también, China decidió volver a su tierra, no sin antes convertirse en ciudadana argentina. Y todavía sigo preguntándome porque. Digo, si se volvía a Dominicana, para que hacerse ciudadana argentina? En fin, aun no tengo dotes de adivina y por las canas que peino (si, me las tiño, es cierto), dudo que alguna vez tenga esa virtud mágica...Por lo tanto, vino chévere, y se fue “che-porteña”.

Y con ella se fueron también, su música de ronquidos nocturnos, su vestimenta brillante y poblada de los colores opuestos... (rojo y verde juntos, sus preferidos!), sus rulos al viento en la mañana, el pijama de ositos de pantalón pescador y sus ojotas de hello kitty.

Pero no quería que la olvidásemos rápidamente, no. Para ello en cambio, nos dejó de recuerdo el legado de cientos, que digo cientos: miles! de llamados de todos los acreedores, a los cuales no les pagó un céntimo de todo lo que evidentemente se compró, como despedida de Buenos Aires.
O sea que al menos cuatro veces al día o mas, en especial sábados y domingos y ya a partir de las 8 de la mañana, el teléfono suena hasta el cansancio y al atender se escucha: estamos llamando de tal para recordarle que aun no ha abonado la deuda que tiene. Le estamos llamando del estudio cual para pedirle que nos llame, porque debido a su deuda, tomaremos medidas legales, etc.  Se imaginan la dicha con que estamos celebrando su ausencia! No vale la pena estirar mas el cuento, porque de chino no tiene nada.

Como suele pasar, a veces, los planetas se alinean, uno habla con uno y otro y zas! aparece alguien, que quiere venir corriendo a trabajar y encima vive a seis cuadras...!!! aleluya dije, A-L-E-L-U-Y-A! Y si, se llama Ale, Alejandra.
Y con ella, se terminaron los ronquidos. Aunque la verdad, es que no se si ronca o no, lo que si se, es que decidí que era hora de que viniera alguien con retiro.  
Y de los rincones de Pacheco, vino, muy al contrario de China, la obsesiva del orden, la muy tranquila y por cierto lenta, pero por sobre todo, muy, pero muy despistada Alejandra.

No estoy en desacuerdo con el orden, todo lo contrario. Pero si ella decide que un calzoncillo está para tirar, lo tira. Si considera que el lavarropas debe tener sarro, lo desarma, y luego no puede volver a armarlo, obviamente. Si le parece que la aspiradora no aspira lo suficiente, la desarma, y lava el filtro... pero luego no puede encastrar las partes... A ver: a China lo que menos le gustaba era limpiar. Ale en cambio, tiene una compulsión por ordenar, limpiar, pero sobre todo: tirar, tirar.


De a poco y luego de varias charlas y un millón de whatsapp, le encanta usarlo hasta el cansancio! Y me manda mensajitos todo el día!, la cosa se ha ido mejorando. Como tiene un celular bastante bueno, le saca foto a las repisas y adornos para ver como iban puestos. 
Idea de mi marido, el segundo obsesivo de la casa, que es quien en realidad, se da cuenta que la aspiradora esta mal armada, porque es él, quien todas las semanas se encarga de limpiar.  

Para redondear, estoy contenta. Pero, hoy en lugar de dos hijos, tengo tres, ya que a pesar de sus 48 años, Ale es como un niño,  un niño grande y con excesiva iniciativa propia!

sábado, 30 de mayo de 2015

Mensaje de Otoño



El otoño llegó por fin. Es una de las estaciones que mas amo. Los sonidos que lo acompañan, como el viento y el crujir de hojas ocres bajo mis pies. Tardes frescas de sol, que parece hubiese barrido con toda la humedad y el sentimiento agobiante del verano ido. Tiempo de renovación. Lo que se da en caer, y lo hace en espera de volver a nacer mas adelante. Siempre que llega esta época, disfruto de los cambios que veo desde mi ventana: el cerezo que se pone rojo y amarillo, antes de que sus hojas caigan, preparándose para la floración de invierno. 

Tiempo de cambio, desde lo profundo. Tiempo de modificar aquello que molesta y acongoja. Tiempo de aprender a estar en paz en cada pequeña porción de fibras interiores y exteriores. Y tal vez sea necesario dejarse llevar, al igual que el viento lleva las hojas, para que vuelen los sentidos hacia lugares gratos. 

Con cada estación, viene el balance. Esa sucesión de pensamientos que hacen evaluemos los pasos dados. Y pongamos la esperanza en los pasos que vamos a dar. Porque siempre hay un horizonte por delante, no importa lo que el otoño deba llevarse. Y con cada cambio, la mochila de la vida debe aligerarse y perder peso. Para que cuando seamos ya mayores, podamos caminar como cuando éramos jóvenes. 

Y cuando damos esta ultima mirada de soslayo, debemos sacarnos todo tipo de lente mágico y colorido, mirar sin el filtro de la subjetividad. De los rencores o de las tristezas. Debe ser una mirada cristalina, objetiva y sin prejuicio, casi como la de un niño pequeño. Porque mal nos hemos acostumbrado a ponerle etiquetas y sellos a personas, cosas y actitudes. Sin dar la posibilidad de una oportunidad de ponerse en los zapatos del otro para ver qué es lo que lo lleva a ser como es, o a hacer como hace.
Es difícil, si; lo es. Pero es de esa manera, cuando uno cambia de lugares, es cuando empieza a comprender su propia pequeñez; y es muy probable, que descubra que está rodeado de seres grandiosos. 

Nos sorprenderíamos realmente, si aprendiéramos y supiéramos mirar de verdad a nuestro alrededor. Dejar por un buen rato de vernos el ombligo y con el corazón en la mano, y con mucha firmeza, entregar nuestro ego para siempre. 

30 Mayo 2015


sábado, 4 de octubre de 2014

Reflexiones de una tarde de Octubre.

Me tomaste de la mano. Y sentí como te apretabas a mi con tus temores de niño grande. Y me emocionó saber, que te doy seguridad aun.  Que aunque estas creciendo como loco, ese lazo de madre e hijo es cada día mas grande y mas tierno.

Últimamente me emociono por todo, será que ya estoy poniéndome grande, o será que cada día que pasa, dejo lugar en mi, para que las emociones del alma y del corazón se apoderen de mis sentidos, aunque no tengan sentido.
El otro día me encontré con lágrimas en los ojos, porque vi una nota en la que un maestro en Catamarca, hace 100 kilómetros por día  en una moto, por la tierra y el salitre, para ir a enseñar a solo 6 chicos. Y el ver esas caritas de felicidad, de amor y de ganas de aprender, con sus sueños de futuro en una sonrisa de guardapolvo blanco, me enternecieron de un modo que no creí posible.

Son esas cosas que están a nuestro alrededor, tan pequeñas pero tan grandes a la vez. Esas cosas como tu abrazo, querido hijo, las que me llenan la vida.
Hacen que los silencios se vuelvan canto y que las palabras cobren vida.
A veces miro fotos de cuando eras chiquito y hablabas con media lengua y no puedo creer que tengo ante mi ya casi un hombre.
El tiempo pasa corriendo casi sin que nos demos cuenta.
Hay que hacer balances cada tanto, y permitirse el llanto, la emoción, la alegría o la tristeza. Porque de eso se trata esto, la vida. De un conjunto de momentos para atesorar de mil maneras. En palabras, en fotos, en abrazos, en canciones de cuna o como se nos de mejor.

Y siempre hay tiempo para dar vuelta las páginas que no son agradables, siempre hay tiempo de encontrar una hoja en blanco y empezar a escribir de nuevo el camino. No hay un solo camino, no hay una sola hoja de ruta. Nada está escrito en piedra. Solo las lápidas.
Entonces, con la brújula del corazón en la mano, podemos decidir cambiar, mejorar y volver a creer.

Es solo eso, un poco de fe puesta en nosotros mismos. Que al fin y al cabo, somos imperfectos, y por lo tanto, humanos con todas las letras.