Solo una suma de pensamientos que se escriben con el alma y con el corazón. Cuentos de recuerdos, amores o ficción. De todo un poco solo quiere mostrarte un pedazo de un alma feliz.
sábado, 30 de mayo de 2015
Mensaje de Otoño
El otoño llegó por fin. Es una de las estaciones que mas amo. Los sonidos que lo acompañan, como el viento y el crujir de hojas ocres bajo mis pies. Tardes frescas de sol, que parece hubiese barrido con toda la humedad y el sentimiento agobiante del verano ido. Tiempo de renovación. Lo que se da en caer, y lo hace en espera de volver a nacer mas adelante. Siempre que llega esta época, disfruto de los cambios que veo desde mi ventana: el cerezo que se pone rojo y amarillo, antes de que sus hojas caigan, preparándose para la floración de invierno.
Tiempo de cambio, desde lo profundo. Tiempo de modificar aquello que molesta y acongoja. Tiempo de aprender a estar en paz en cada pequeña porción de fibras interiores y exteriores. Y tal vez sea necesario dejarse llevar, al igual que el viento lleva las hojas, para que vuelen los sentidos hacia lugares gratos.
Con cada estación, viene el balance. Esa sucesión de pensamientos que hacen evaluemos los pasos dados. Y pongamos la esperanza en los pasos que vamos a dar. Porque siempre hay un horizonte por delante, no importa lo que el otoño deba llevarse. Y con cada cambio, la mochila de la vida debe aligerarse y perder peso. Para que cuando seamos ya mayores, podamos caminar como cuando éramos jóvenes.
Y cuando damos esta ultima mirada de soslayo, debemos sacarnos todo tipo de lente mágico y colorido, mirar sin el filtro de la subjetividad. De los rencores o de las tristezas. Debe ser una mirada cristalina, objetiva y sin prejuicio, casi como la de un niño pequeño. Porque mal nos hemos acostumbrado a ponerle etiquetas y sellos a personas, cosas y actitudes. Sin dar la posibilidad de una oportunidad de ponerse en los zapatos del otro para ver qué es lo que lo lleva a ser como es, o a hacer como hace.
Es difícil, si; lo es. Pero es de esa manera, cuando uno cambia de lugares, es cuando empieza a comprender su propia pequeñez; y es muy probable, que descubra que está rodeado de seres grandiosos.
Nos sorprenderíamos realmente, si aprendiéramos y supiéramos mirar de verdad a nuestro alrededor. Dejar por un buen rato de vernos el ombligo y con el corazón en la mano, y con mucha firmeza, entregar nuestro ego para siempre.
30 Mayo 2015
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María Chanourdie
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sábado, 4 de octubre de 2014
Reflexiones de una tarde de Octubre.
Me tomaste de la mano. Y
sentí como te apretabas a mi con tus temores de niño grande. Y me emocionó
saber, que te doy seguridad aun. Que
aunque estas creciendo como loco, ese lazo de madre e hijo es cada día mas
grande y mas tierno.
Últimamente me emociono
por todo, será que ya estoy poniéndome grande, o será que cada día que pasa,
dejo lugar en mi, para que las emociones del alma y del corazón se apoderen de
mis sentidos, aunque no tengan sentido.
El otro día me encontré
con lágrimas en los ojos, porque vi una nota en la que un maestro en Catamarca,
hace 100 kilómetros por día en una moto,
por la tierra y el salitre, para ir a enseñar a solo 6 chicos. Y el ver esas
caritas de felicidad, de amor y de ganas de aprender, con sus sueños de futuro
en una sonrisa de guardapolvo blanco, me enternecieron de un modo que no creí
posible.
Son esas cosas que están a
nuestro alrededor, tan pequeñas pero tan grandes a la vez. Esas cosas como tu
abrazo, querido hijo, las que me llenan la vida.
Hacen que los silencios se
vuelvan canto y que las palabras cobren vida.
A veces miro fotos de
cuando eras chiquito y hablabas con media lengua y no puedo creer que tengo
ante mi ya casi un hombre.
El tiempo pasa corriendo
casi sin que nos demos cuenta.
Hay que hacer balances
cada tanto, y permitirse el llanto, la emoción, la alegría o la tristeza.
Porque de eso se trata esto, la vida. De un conjunto de momentos para atesorar
de mil maneras. En palabras, en fotos, en abrazos, en canciones de cuna o como
se nos de mejor.
Y siempre hay tiempo para
dar vuelta las páginas que no son agradables, siempre hay tiempo de encontrar
una hoja en blanco y empezar a escribir de nuevo el camino. No hay un solo
camino, no hay una sola hoja de ruta. Nada está escrito en piedra. Solo las
lápidas.
Entonces, con la brújula
del corazón en la mano, podemos decidir cambiar, mejorar y volver a creer.
Es solo eso, un poco de fe
puesta en nosotros mismos. Que al fin y al cabo, somos imperfectos, y por lo
tanto, humanos con todas las letras.
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María Chanourdie
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jueves, 21 de agosto de 2014
Mensajes de amor
(Una recopilación de párrafos que encontré por ahí y que escribí hace como, un millón de años)
El sol se
escondió detrás de la nube de aguas rojas y su luz que atravesaba las gotas y
la espuma, formó un arco iris inmenso que desbordaba la vista. Y casi sin que
me diera cuenta, se fueron apagando sus colores, mientras crecía y crecía, tu imagen en mi corazón. El recuerdo de los besos
robados en silencio, de las caricias y de tus ojos mirándome con su eterno
color, con ese tono mágico que transformaba mi alma. Y nuestro amor enorme como
un gigante, enfrentando todos los
fantasmas, descubriendo todo lo que
llevamos dentro. Despojado el corazón de cualquier duda, sellados los labios por todas las promesas
nunca hechas. Promesas de amor, lazos invisibles, lazos tan fuertes como los
abrazos, con los que nos dijimos, te amo.
Ese amor, esa sed de estar juntos, de bebernos el tiempo de un sorbo. De
dejarnos caer en un profundo sueño: el de dos almas desesperadas la una por la
otra. Con el corazón abierto, con el alma expuesta, sintiendo tan profundo, como ese río que tuve
ante mis ojos. Y más fuerte que ese bosque, que se perdía de vista en el
horizonte.
No puedo dejar
de pensar en vos. Estás ahí. Simplemente
tú recuerdo descansando en mi alma, como una gran fotografía de color. Y esos
labios que me dieron calor un día, me sonríen tan suavemente, como me besaron.
La sensación de esa última caricia, aún ardiendo en mi piel. Una inesperada
mirada de lejana intensidad. Estás, fuiste, eres; no lo sé. Pero si se, qué no podré borrarte así
nomás, como se vuela una hoja con el viento de otoño. Y muy seguramente la nieve del invierno, cubrirá
todas las huellas de tus pasos y de los míos. Y cuando la primavera llegue,
otros árboles florecerán en mí. Y en silencio,
sonreiré por mi pasado. No será la primera vez; ni creo que la última. Nada es eterno; sólo el tiempo que corre, en ese incansable
reloj.
La luna me
mira con sus pálidos ojos plateados y ahí donde su mundo nocturno existe, el
reflejo en el espejo del mar y la arena aún tibia, me recuerdan a ti. Aquel
momento infinito, aquel oasis. Como una salada caricia con gusto a amor eterno.
Como olvidarlo. La húmeda brisa no me dejaba ver tus ojos, pero adivinaba miradas de miel y de dulzura. A
veces pienso que fue un sueño: El más bello. A veces pienso que esa luna, ese
mar y esa arena, están esperando con
ansia que algún día regresemos, a proseguir con nuestro amor; a terminar con nuestras penas y a sentir que
nuestros corazones son como uno solo, latiendo juntos para siempre.
Ese momento
de felicidad fue tan efímero, como un puñado de arena seca escurriéndose en la
mano. Ese instante en que el alma extiende su esplendor y brilla al desnudo, llenándose de armonía. Ese tiempo, en el que esperamos con ansia que llegue el
día, para vivirlo en toda su plenitud. La
vida es sólo eso la suma de momentos, de instantes y de tiempos. De ese deseo
interno de estar en paz.
Fuiste para
mí como un cálido refugio, como un oasis qué calmó mi sed, como una isla donde pude ser feliz por un
momento fugaz. Fuiste mi apoyo, mi amigo, mi amante. Fuiste ese murmullo de arroyo en el campo,
esa sensación de paz que da mirar las estrellas en una noche clara. Fuiste
ternura infinita, fuiste una caricia en mi piel. Fuiste un amanecer con un sol
tan rojo como el fuego. ¡Fuiste tantas cosas!
Quisiera
despedirme. Si. Con algo de nostalgia, con algo de tristeza, no sé, así nomás. Y como siempre, huyendo, desapareciendo, escapando: hacia algún lugar
donde tu espacio no me alcance. Espero que la vida te sonría y que alguna vez
de tanto en tanto me recuerdes como yo lo haré contigo.
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María Chanourdie
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miércoles, 16 de julio de 2014
Reflexión corta en una mañana soleada.
Cuando se
disipan las sombras en el fondo del alma y se aclara el sentido de ser, en un
instante que parece eterno, esos recuerdos que estaban olvidados se nos
presentan tan reales, como si estuviéramos viviendolos nuevamente.
Y ese velo
que se corre, nos deja ver todo lo pasado, con tal nitidez, que no podemos creer que no
hubiese sucedido antes.
Esa
búsqueda de verdades y de hechos reales que pasaron en nuestras vidas, esa
búsqueda de causas de las cuales hoy somos resultado.
Infinitesimales
momentos desaparecidos, que vuelven e inundan de pronto nuestra mente y
corazón, como un torbellino imparable.
Y desde el
punto en donde nos encontramos parados ahora, vemos con otra perspectiva y otro
ángulo, esas cosas que tanto nos hacen felices, como nos atormentan.
Y en ese
fluir de sentimientos, pensamientos y verdades, nos descubrimos siendo lo que
somos.
Y se nos da
la oportunidad única de cambiar lo que está mal, de mejorar lo que está bien y
de empezar de nuevo.
Y de eso se
trata. Una sumatoria infinita de nuevos comienzos, en donde los viejos ocasos,
se transforman en luminosos amaneceres.
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María Chanourdie
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martes, 1 de julio de 2014
Conversando con mamá.
Que te puedo contar... llueve. Y estaba pensando en que fue un día bueno. Como tantos otros.
De repente sentí que tenia que escribirte. Solo una seguidilla de pensamientos, cosas que te diría si aparecieras a la vuelta de la esquina.
No sabes lo grande que esta Fran. Enorme, ni yo me lo puedo creer. Con voz gruesa, atrapado por la tecnología. Mezcla de hombrecito, niño, adolescente. Que se yo! De golpe me abraza fuerte. Ma, te quiero! De golpe peleamos como locos!
No se que hará en el futuro, cuando era mas chico quiso ser un montón de cosas... no, no quiso ser bombero... nunca. Arquitecto, Chef, trabajar en Apple, ahora dice que quiere ser publicitario!
Es un personaje de pocas palabras. Observador, como pocos. Hace unas imitaciones que te morís. De todo y de todos. Es el espejo de nuestras vidas... sabe cuales son nuestros puntos débiles y los refleja en su imitación certera.
No paramos de reírnos y a veces nos hace bien, nos muestra como somos. Nos hace reflexionar!
Es una lucha de adolescencia, amigos, ser aceptado y querido son sus metas mas importantes por estos días. El colegio es un capítulo aparte. A veces dice para que tengo que estudiar esto o aquello, para que? Muchas veces tiene razón, aunque no se la doy por principio. No le gustan los deportes, aunque fue a clases de tenis por tres años, Fabián mediante, claro.
Al menos algo le habrá quedado, para cuando sea mayor...
Dibuja como los dioses. Pero no le interesa. No mas. Antes era una máquina, dibujaba todo el día, creaba, se divertía. Hoy no lo hace ni para la clase de arte. Que de hecho la tiene abajo.
Es vago, si, bastante... y todavía recuerda a pesar que solo tenia cuatro, de que se come con la boca cerrada, “como una cajita”, como solías decirle.
Lo amabas, me consta. No se como se llevarían hoy. Es de tu mismo signo, crítico de todo. Te suena un poco? No cree mucho en Dios, ni en el mas allá, es mas bien literal.
Cree en lo que ve, palpa, toca. El otro día me dijo que es ateo. Casi me desmayo.
Es tímido. No le gusta ser el centro de nada. Hasta que entra en confianza, por supuesto. Ahí, es el clown.
Lo adoro y es muy cariñoso conmigo. Pero peleamos bastante. En eso me parezco a vos. Soy extremadamente exigente. Es que es corto el tiempo que estamos junto a los seres que queremos, y lo único que puedo dejarle son mis pensamientos, mis convicciones, mis principios, mis enseñanzas. Correctas o erróneas.
Siempre pido tiempo, para poder irme sabiendo que encontró su camino, su misión en este mundo y lo que lo haga feliz...
Y no te podes imaginar, lo grande que esta Clarita, es una mujer ya, y somos amigas, creo. Eso me hace inmensamente feliz. Es muy compañera. Y siempre esta ahí. Es linda, muy linda. Es una mezcla de ambos, en todo sentido. Un poco obsesiva a veces, con su pelo, sus cosas. Me enteré no hace mucho que cuando iba todavía al cole, me tenía miedo! Tremenda noticia... ya que le exigí mucho solo hasta sexto grado, después ya voló sola. Es sumamente responsable. Es otra fanática de estar conectada con el mundo y con sus amigos del “éter” para vos... de la nube, de las redes, bueno... no sabrías de que te estoy hablando... ya pasaron 10 años y todo cambió tanto ...
Clari va a a la facultad. Hace ya tres años que estudia derecho. Me parece que le gusta. Trabaja en un estudio. Se lo toma muy a pecho. Mucho.
Me preocupa que se lo tome tan en serio tan chica, porque la verdad, a esta edad es cuando uno tiene que ser un poco trotamundos... quizás estoy proyectando, porque eso es lo que yo haría si volviera a tener 21.
Le gusta cantar. Tiene una memoria tremenda. Se acuerda todas las letras de todo, con solo escuchar una vez. Tiene una muy linda voz. Aunque pienso que aun no sabe elegir las canciones que le quedan bien... ahí estoy de nuevo, un poco vos. Podría ser una gran interprete. Pero no se tiene fe. Confianza, que se yo! Ya va a caer en la cuenta, la quiero tanto mama!
Estuvo de novia un año, el era un año mas chico, karma familiar? Y bueno, todo terminó. Hoy ya esta curada de ese “primer amor”, y anda por la vida buscando a alguien. Espero que aparezca una persona excepcional, que la haga feliz. Eso. Muy feliz.
Me cuenta bastantes cosas, muchas te diría. Tal vez como solíamos contarnos con vos hace tiempo... Extraño eso.
No te estoy hablando de mi, lo notaste? Es que cuando tienes hijos, es como que uno se pone en segundo plano...
Pero si, te voy a contar que en estos diez años algo he madurado... algo... no tanto!
Seguimos juntos con Fabián y la verdad tratamos de descubrirnos y volver a gustarnos cuando podemos. Aunque hubo un tiempo en que estuvimos separados. Casi año y medio. Fue tiempo de reflexión. Nos volvimos a elegir. Nos casamos por la Iglesia, como Lalita quería, un domingo cualquiera de Julio, en plena epidemia de gripe A. Puse la música de la misión, esa que te gustaba tanto! Después de misa. Lloraban todos. Fue muy emocionante. Estuviste ahí conmigo, lo se...
Entre de la mano con Fran, que con sus 9 y su timidez, fue mi bastón. La ceremonia fue en San Gabriel. Una larga entrada, vestidos de civil, con un ramo que Celina me consiguió. Al igual que tu ramo inolvidable que me mandaste el día de mi casamiento por civil. Te acordás?
Se me llenan los ojos de lágrimas. Diez años vieja, la pucha que pasa el tiempo corriendo, imparable. Diez años!
Sigo sacando fotos. Pero ahora las máquinas son digitales...las últimas fotos con vos, fueron con mi primera maquina digital. Era lo mas nuevo que había. Hoy saco fotos hasta con el teléfono.
De tanto en tanto toco la guitarra. Saco alguna canción. De hecho estoy nuevamente entusiasmada. A pesar que la voz me da solo para algún blues Jazzero.
Todavía sigo fumando. No lo pude dejar. Dejé el golf. Sigo haciendo teatro de padres. Es mi año numero 12. Y lo increíble es que nunca pudiste ir a verme actuar!. Hago escenografía. El año pasado hasta me cosí el traje de Mrs. McGonagall, capa y sombrero con plumas. Hubiese visto Lala, lo que aun puedo hacer con su vieja y tan cuidada Elna. Es increíble, que aún esté todo, hasta el manual de instrucciones y el aceitero con que Papú la hidrataba anualmente!
De nuevo se me llenan los ojos de lagrimas.
Me acerque mucho a la iglesia estos últimos años, eso me consuela, es como mi terapia. Ayudo a cantar en las misas. Y este último año participe de la nueva revista de la parroquia. En prensa, escribiendo notas, haciendo entrevistas y reportajes. este año me lo voy a tomar con mas calma.
Sigo trabajando. Pero en una radio que seguramente no conoces. Es divertido. Lo paso bien. Tengo un buen jefe y unos excelentes compañeros. Que mas se puede pedir?
Y la pareja, va y viene, como todas. Pero estamos bien. Ya son 22 años. Una vida no?
Sigo dibujando, de tanto en tanto. Pero lo hago en una tableta. Si, en una tableta digital. Es algo loco no? A veces agarro mis lápices y mis pinceles, o los pasteles... y me ensaño con una tela. Pero la mayor parte de las veces, uso mi tableta. No copio. Creo mis propias cosas.
Escribo un blog. Empecé hace algunos años. Este último lo tuve bastante abandonado... tengo que retomar. También tengo un sitio de fotos en internet. Donde la gente de cualquier lado del mundo puede ver mis fotos.
Sigo haciendo pulseras, collares y esas cosas. Este año se me dio por bordar. Lo podes creer? Bordado libre. Y por tejer al crochet. Y tengo un canasto lleno de hilos, lanas y miles de materiales, que no se en que momento voy a terminar de hacer. O empezar. Por eso te digo, que madure, solo un poco. En el fondo, sigo siendo la misma de siempre. Un desorden completo.
El año pasado pague todo el año el gimnasio y fui solo un mes. Si, solo un mes. No puedo quedarme quieta.
Rezo mucho. Mucho. Por muchas personas que a veces ni conozco. Siempre espero que ese pequeño granito de arena, haga algo bueno. Aunque sea llevar buena energía a las personas.
Manejo mucho. Protesto y parezco un tachero en la calle. No me interesa mas la política. Me volví socialista. Me preocupa la desigualdad enorme que hay en este mundo. Las grandes diferencias. No creo que a esta altura tenga tiempo de hacer mucho por mejorarlo. Por eso es que rezo.
Tenemos un papa argentino. Bergoglio. Seguramente lo recordaras. Que increíble que eligiera el nombre de Francisco. Acaba de nombrar santo a Juan Pablo II. Que se fue casi cuando vos.
Papá estuvo muy enfermo con cáncer. Un linfoma. Se curó. Yo creo que fue un milagro. Y aunque los fantasmas siempre están y le quedaron algunas secuelas de los remedios y las quimios, por suerte nunca perdió el humor y el optimismo. Tiene sus bajones. Como no tenerlos? Pero siempre le pone el pecho a las balas y ahí esta, firme, peleando la vida. Y haciendo chistes muy malos, como es su costumbre!
Sigue lloviendo. Tengo un montón de cosas mas que contarte... pero creo que ya las sabes, no? Te extraño.
María, 27 de marzo de 2014.
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lunes, 31 de marzo de 2014
Reflexiones de otoño.
Hace tiempo, mi pluma virtual, está completamente muda.
Es el ejercicio de escribir el que abandonado hace que no sepa por donde empezar.
Algún chistoso, diría: por el principio. Pero a veces no hay principios, no hay finales. Solo andar. Fluir a través de las palabras, los espacios en blanco y las negras letras del alfabeto.
Un sin número de pensamientos cruzan de pronto mi mente y no logro enfocar en ninguno en concreto. Es básicamente casi como soy yo. Un sin fin de ideas y de planes y de cosas para hacer. Pero que al final, nunca ven su horizonte claro y definido...
Muchas veces me he reprochado no elegir algo y ser la mejor en eso. Muchas veces recordé la parábola de los talentos, y me sentí como el que enterró su talento y no hizo nada con el. Claramente, culpable.
Tal vez se deba a los mandatos. Tal vez no. Pero ahora que tengo un montón de años, me doy cuenta de cuanta cosa ha quedado olvidada en el tintero.
En el tintero de la vida, quiero decir. Ese tintero con el que vamos escribiendo nuestra pequeña historia, tan simple y sencilla que quizás no sirva para ser parte de un libro.
Cuando vamos caminando por la vida, vamos enlazando a cada paso vínculos de todo tipo, y esos lazos invisibles, van de a poco fundiéndose con nuestra alma y nuestro corazón. A veces ni nos damos cuenta, lo importante que son o que fueron algunas personas que hemos conocido. Y algunas que ni siquiera saben, el lugar que ocupan o que ocuparon en nuestro recorrido.
Cuando me detengo alguna vez a mirar por encima del hombro, ese pasado que hoy parece tan lejano, siempre veo muchas almas llenas de amor que hoy forman parte de mi ser. No niego que también hubo personas que tal vez nos hicieron mal. Pero también eso nos fortalece al final y creo que de lo difícil y complicado, también aprendemos y crecemos.
Constantemente me pregunto si he hecho las cosas bien, o si hago las cosas bien, o como podría hacerlas mejor... a veces cual el memorioso Funes, pensamos, recordamos y analizamos tanto, que nos olvidamos de vivir. Y en ese fluir de sentimientos es que he aprendido a quererme mas, a valorarme así como soy.
Es genial. En mi vida hubo actividades de un solo resultado: tejí un solo sweater. Uno solo entero y completo. Me quedó lindo y extremadamente chico. Lo regalé. Un día me hice un pantalón, con molde y todo. Nunca mas volví a hacer otro. Y me doy maña, mucha...Pero no soy constante. Hace como un año se me ocurrió empezar a escribir un libro, una novela corta. Y vaya que fue corta. Un solo capitulo. La idea esta ahí. Si, pero no hay cabida para seguir... y bueno, que importa? Antes me hubiese mortificado. Pero hoy, ese ir y venir, ese hacer y deshacer, es como una prueba constante de la inconstancia feliz. Con los años uno entiende de la finitud de la vida, y que si en ese tiempo, corto, muy corto, necesitamos estar todo un día leyendo sin parar, está bien. Y si nos apetece dormir, también lo está. Y si queremos levantarnos al alba para ver amanecer, también. Si se nos da estar solos, o en compañía. Si salimos o nos quedamos en casa. Es que de eso se trata vivir. Hacernos siendo. Sin culpas ni culpables; viviendo.
Es el ejercicio de escribir el que abandonado hace que no sepa por donde empezar.
Algún chistoso, diría: por el principio. Pero a veces no hay principios, no hay finales. Solo andar. Fluir a través de las palabras, los espacios en blanco y las negras letras del alfabeto.
Un sin número de pensamientos cruzan de pronto mi mente y no logro enfocar en ninguno en concreto. Es básicamente casi como soy yo. Un sin fin de ideas y de planes y de cosas para hacer. Pero que al final, nunca ven su horizonte claro y definido...
Muchas veces me he reprochado no elegir algo y ser la mejor en eso. Muchas veces recordé la parábola de los talentos, y me sentí como el que enterró su talento y no hizo nada con el. Claramente, culpable.
Tal vez se deba a los mandatos. Tal vez no. Pero ahora que tengo un montón de años, me doy cuenta de cuanta cosa ha quedado olvidada en el tintero.
En el tintero de la vida, quiero decir. Ese tintero con el que vamos escribiendo nuestra pequeña historia, tan simple y sencilla que quizás no sirva para ser parte de un libro.
Cuando vamos caminando por la vida, vamos enlazando a cada paso vínculos de todo tipo, y esos lazos invisibles, van de a poco fundiéndose con nuestra alma y nuestro corazón. A veces ni nos damos cuenta, lo importante que son o que fueron algunas personas que hemos conocido. Y algunas que ni siquiera saben, el lugar que ocupan o que ocuparon en nuestro recorrido.
Cuando me detengo alguna vez a mirar por encima del hombro, ese pasado que hoy parece tan lejano, siempre veo muchas almas llenas de amor que hoy forman parte de mi ser. No niego que también hubo personas que tal vez nos hicieron mal. Pero también eso nos fortalece al final y creo que de lo difícil y complicado, también aprendemos y crecemos.
Constantemente me pregunto si he hecho las cosas bien, o si hago las cosas bien, o como podría hacerlas mejor... a veces cual el memorioso Funes, pensamos, recordamos y analizamos tanto, que nos olvidamos de vivir. Y en ese fluir de sentimientos es que he aprendido a quererme mas, a valorarme así como soy.
Es genial. En mi vida hubo actividades de un solo resultado: tejí un solo sweater. Uno solo entero y completo. Me quedó lindo y extremadamente chico. Lo regalé. Un día me hice un pantalón, con molde y todo. Nunca mas volví a hacer otro. Y me doy maña, mucha...Pero no soy constante. Hace como un año se me ocurrió empezar a escribir un libro, una novela corta. Y vaya que fue corta. Un solo capitulo. La idea esta ahí. Si, pero no hay cabida para seguir... y bueno, que importa? Antes me hubiese mortificado. Pero hoy, ese ir y venir, ese hacer y deshacer, es como una prueba constante de la inconstancia feliz. Con los años uno entiende de la finitud de la vida, y que si en ese tiempo, corto, muy corto, necesitamos estar todo un día leyendo sin parar, está bien. Y si nos apetece dormir, también lo está. Y si queremos levantarnos al alba para ver amanecer, también. Si se nos da estar solos, o en compañía. Si salimos o nos quedamos en casa. Es que de eso se trata vivir. Hacernos siendo. Sin culpas ni culpables; viviendo.
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María Chanourdie
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lunes, 13 de enero de 2014
Del servicio domestico y esas yerbas... Tercera Parte: Chinaaaaaa!!!
Que les puedo contar, Alta
Gracia, de nombre artístico China, para los que no la conocen, la señora que me
ayuda en casa. Con su aire caribeño, sus
rulos alocados, sus colores brillantes, su pijama de ositos, las pantuflas de
hello kitty, mucha diversión mucha alegría, pero poco plumero y escoba...
Lo mas destacado en mi
mundo diario en lo que a ella respecta, es que me sube el café con leche y dos
tostadas a la cama...ahhhh! eso de
verdad me alegra el día! Verla en pijama, los rulos al viento, con la bandeja
en alto, no tiene precio! Es una imagen imborrable. De verdad, totalmente
bizarra. Pero hay que reconocer: Jamás se le vuelca una gota. Trabajó de moza en algún momento, lo confirme luego.
Que me rio, si, no puedo
parar de reírme: es que no lo puedo creer. Pasaron ya unos años y cada vez la
confianza es mayor.
Hace un año, me pedía
permiso para tomarse una licencia e ir por un mes y medio a Dominicana. Hoy, me
informa. Ah, ya saque el pasaje..! te dice, con un borboteo que no se le
entiende... definitivamente, no aprendí chino. Su idioma. La mayor parte de las
veces no tengo idea de que me habla. Entre las galleticas, la carnita y que le
de candela?! Mas un mil y otros términos que aun no he aprendido, solo se que
no se nada.
Como si esto fuera poco,
enternecida, le prometí que no le iba a descontar la licencia; eran solo dos
semanitas esta vez, vi el pasaje de vuelta, fecha con mis propios ojos...
porque no iba a creerle...? Estamos hablando de un pasaje que ni yo me puedo
comprar... 12 mil pesos te va? En fin. En solo dos semanas estoy de vuelta, me
dijo. Ah!, Ud que sabe, puede meterse en afip, que quiero comprar dólares...? me
dijo... Tenés que sacar una clave fiscal, China. Ah entonces, voy el lunes. Lunes
3 de la tarde y no había vuelto. Y el niño de la casa solo y sin nadie que le
hiciera un Paty, aunque mas no fuera... El cuento sigue. Esa noche, mua, o sea
yo, la mas gil de los alrededores, me vi de pronto entrando con su clave fiscal,
para gestionarle el permiso para comprar dólares. Pero si era obvio que no se
iba a poder...! si no tiene caja de ahorros! Nunca fue a sacarse una! De todas
maneras no me la imagino luchando con el cajero automático.
Ya pasó un mes. Y
definitivamente no volvió. Aunque antes de irse me pidió que le regalara vino,
champaña, turrones y toda otra golosina para pasar las fiestas, cosa que hice
con cariño.
Si me preguntas, estos últimos
tiempos, cada día, después de llegar del
laburo, ponerme a limpiar, cocinar y demás yerbas... te diría que no aprendo
mas! Y encima cuando yo limpio, me doy
cuenta de que si no se iba, quizás el famoso sarro, que ella juraba no salía, me
hubiera cubierto todo, o lo mismo la grasa de atrás de los muebles de la
cocina, o los pelusones de debajo de algunos muebles, por enumerar alguna que
otra tontería...
Hoy estoy aquí sentada
escribiendo y pensando si debo esperar o que. QUE!!!! Llamó hace una semana, a
mi marido y le dijo que se retrasó. Que en todo caso le descuente la semana.
Que semana? Cual semana? CUANDO VOLVES!!!! Eso nunca se sabrá. Posiblemente
vuelva cuando le toquen las vacaciones, o sea cuando sean MIS VACACIONES. Y yo
no esté para verlo! La verdad es que los
cuentos, prefiero escribirlos yo. Porque seguramente, sean ficciones. Pero esta
vez, la realidad, SUPERA LA FICCION. Y les aseguro, que no es mas que un cuento
CHINO.
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María Chanourdie
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miércoles, 24 de abril de 2013
El Circo. La última carcajada.
Parecía
que la temporada de circos se avecinaba. Es que existe una “temporada” acaso?
Solía pensar que no, pero la edad, la historia y la estadística, me
convencieron que si, y que se da cada cuatro años; exactamente. Por lo menos,
así sucede en la Argentina.
Decía
entonces, que se acercaba la época. Y antes de que llegara el primer convoy, ya
había gente haciendo cola para anotarse y trabajar en el circo. Por una
temporada, que había que perder? Nada en absoluto. Pan para hoy, hambre para
mañana, decían por ahí. Pero mentían. Todos sabían que si hacían las cosas, tal
como se los indicaran los dueños del circo, podrían ser contratados, para la
temporada siguiente.
Y
era entonces que en extrañas reuniones, contubernios y cónclaves, los dueños
del circo, entrevistaban a unos y a otros, para ver quienes, tenían las
habilidades necesarias para ser de mayor utilidad en la temporada.
Cabe
aclarar que había un solo papel que no se buscaba: La mujer barbuda. Ese lugar
ya estaba destinado…
Para
poder acceder a cada puesto, había que cumplir con unos cuantos requisitos:
El
domador: Como lo primero es lo primero, era condición sine qua non, para ser
domador, el estar dispuesto a poner la cabeza en la boca del león. Sin
garantías eh! Debía tener dotes de todo tipo, si sabía tocar algún instrumento
y prestarse a hacer el ridículo con
frecuencia, mucho mejor. Y esta cualidad era, a la hora de elegirlo, una ventaja muy bien aceptada. Por eso
solía ser uno de los mejor pagos. Ah! otra cosa, muy, pero muy importante: para
ser “el” elegido, debía estar dispuesto a soportar, en todo momento y para lo
que fuere, a la mujer barbuda. Este personaje, era de los que aparecía con
letras grandes en la lista. Casi, tan grandes, como las de la mujer barbuda.
Los
payasos: En este rubro, la verdad sea dicha, podía haber variedad. En realidad,
cuanto mas, mejor. Algunos debían ser llorones, otros graciosos, otros
obsecuentes. Pero siempre, siempre: pícaros. Cualidades muy importantes: que
supieran pegarse unos a otros, y por sobre todo, distraer a la gente con sus
chistes o sus pantomimas, para que no pudieran ver los actos que se estaban
preparando. Algunos debían disfrazarse, otros simplemente iban como eran. Y en
la lista, había muchos, muchos! Total, quien los podría reconocer luego, no?
Los
malabaristas: Esta era toda una casta especial. Y, piensen, algunos eran
malabaristas muy profesionales, casi con título universitario: volaban a muchos
metros sobre nuestras cabezas, colgando allá arriba, hamacándose y paseando, de
uno a otro lado. Tenían la mejor vista de todo… como aves de rapiña. Y en
general, no usaban red. Eso los hacía especiales. Cuando caían, caían mal. Por
eso en general, no caían. En fin, cosas de circo, no?
Y
también los había de otro tipo, mas tranquilos, como los que se pueden ver en
cualquier esquina no? Con tres pelotitas y ya! En un abrir y cerrar de manos, recibidos
de malabaristas… pero tan útiles! Ellos estaban a la altura del suelo. No volaban,
y si se caía alguno de los que estaban arriba, con suerte no eran aplastados;
con suerte…
Los
Bailarines: Para la elección de estos personajes, solo bastaba que supiesen dar
unos pasos, aunque mas no fuera. Y si tenían dotes actorales, mucho mejor! Los
usaban para salir habitualmente en esos baches, esos bajones que se dan entre
acto y acto… estaban solo para llenar espacios. Para el minuto a minuto, ahí, iban de perillas.
La
Mujer Gorda: Ah si, este tema fue todo un caso. Con ella el dueño, no tenía
mucha posibilidad de elección. El punto, es que no había tantas candidatas para
el puesto. Y un circo que se precie, no podía no tener una. Se supo tiempo
después, que quiso contratarla en varias oportunidades, sin éxito. La gorda, de
muy pocas pulgas les aclaro, prefería sentarse entre el público, en algún lugar
especial. Y mientras comía pochoclo, criticaba y criticaba. Me hacía acordar a
esa gente que cuando ve un acto de magia, lo único que quiere, es descubrir los
trucos. Y muchas veces, lo logra.
En
esos años, sucedió algo muy raro. El dueño del circo murió de repente. En plena
temporada. Y puff! Casi se viene abajo todo el circo, la carpa incluida. Pero no
había caso el cerrar! Ya estaban todas las entradas vendidas! Y todas las
funciones comprometidas! Había que seguir, como sea. Con “El” dueño o sin el.
Ahí
fue cuando la mujer barbuda se hizo cargo de todo.
Convengamos,
que siempre se ha dicho, que no es lo mismo hablar con el dueño del circo, que
con los monos; entonces, imagínense! todo dirigido por la mujer barbuda?! Una
catástrofe parecía avecinarse. Y así fue.
En
los primeros tiempos, no se notaba tanto, porque de verdad parecía que la mujer
le ponía mucha garra y mucha garganta al tema. Y si, a grito pelado solía hacer
sus presentaciones. Pero con cada nueva función, estaba más tiempo hablando y
hablando a la gente. Y cada vez, le gustaba más…La gente empezaba a murmurar! Los
personajes a su alrededor le inventaban nuevos actos a cada rato, y eso la
obligaba a contratar a nuevos payasos y bailarines. Traía malabaristas
importados…! Y corría de un lado para otro, como loca. Y llegó un día en que no
pudo más. No podía controlarlos a todos! Tanto empleado, tanta gente que
atender! tanta confusión! Hicieron que las cosas empezaran a fallar. La carpa y
el circo hacían agua por todas partes. Igual que las funciones. El cáos era
tal, que nomas por dar un ejemplo, el domador, un día metió la cabeza en la
boca del león, con tal mala suerte, que casi, casi, se lo come vivo! Lo salvaron de
milagro, mientras todo era disimulado
hábilmente, por payasos y bailarines.
Más
adelante, uno de los malabaristas principales, (que en algún momento, supo ser el
preferido de “El” fallecido dueño), se rebeló por completo... Y de un día para
otro, no quiso hacer más su función. Y como no pudo arreglar nada con la mujer
barbuda, no se le ocurrió mejor idea que instalarse a la salida del circo, con
pancartas y carteles y gritar a voz en cuello todo lo que pasaba adentro. Esto fue cosa de todos los días. Antes y después de todas las funciones. La gente empezó a sospechar. El ex malabarista
decía cosas horribles!, sobre cómo maltrataban a los pobres animales, sobre cómo
se guardaban las cosas olvidadas. O como el pochoclo que vendían siempre estaba
viejo, o que no limpiaban nunca! Y todos los días, se repetía la misma
historia. La Mujer Barbuda, no podía soportarlo.
Ahí
fue que apareció el hombre forzudo. Enorme, amenazante, en verdad que metía
miedo. Y empezó a conversar con todos y cada uno… en privado: con la gente del
pueblo, con la gorda, con los empleados. Y a todos los convencía de seguir
yendo al circo y de que en realidad el ex malabarista, mentía... Nunca se supo
como lograba convencerlos, pero así fue! No sé qué hizo pero lo que sí sé, es que
consiguió que los responsables del pueblo, prohibieran a cualquier otro circo
en la ciudad. Solo ese y no otro circo, podía hacer sus funciones en ese lugar.
Como
es de imaginar, llegó un momento en que no todos estábamos de acuerdo. Y a
pesar de que la mujer barbuda hacía lo imposible por mantener todo a flote, la
credibilidad del circo y su gente, era cada vez mas pobre.
Cuando
faltaba bastante para el fin de la temporada, hubo un hecho que desató todo.
Fue el principio del fin.
Lo
cierto fue que un payaso, un bailarín y un malabarista experto, fueron acusados
de robarse gran parte de la recaudación del circo. Por supuesto que hubo varios
que trataron de probarlo, entre ellos, la mujer Gorda y el ex malabarista. Pero
no pudieron nunca comprobar nada. Se decía por ese entonces, que aquello venía
sucediendo desde hacía mucho, tanto tiempo, que incluso “El” dueño, todavía vivía.
Lo que tampoco se pudo probar, fue si la
mujer barbuda sabía lo que había estado ocurriendo y era cómplice. Empezaron a
pelearse entre los personajes de los actos, se acusaban unos a otros! Se armó
tal desbarajuste en el pueblo, que la mitad de la gente dejo de ir al circo.
Y
los que no estábamos de acuerdo, salimos a la calle, cansados ya de tantos
escándalos, que no le hacían bien al lugar. Y fuimos y protestamos tantas pero
tantas veces, que no hubo próxima temporada.
Y en menos que canta un gallo, todo había desaparecido.
Cuenta
la leyenda, que la mujer barbuda, se fue muy lejos. Según dicen, la última vez
que la vieron, iba vestida de luto extremo mientras vociferaba frases
inteligibles, al tiempo que señalaba al aire con su dedo en alto.
Y
desde un rincón alejado del pueblo, se escuchó la última carcajada.
Publicado por
María Chanourdie
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jueves, 6 de septiembre de 2012
Las palomas de la plaza. Una de protesta
No suelo escribir
aquí cosas relacionadas con política, no me interesa opacar mi espacio, ni perder
el tiempo escribiendo sobre eso; pero cuando lo que está en juego es la verdad,
la justicia, la libertad individual, los derechos y el futuro nuestro y de
nuestros hijos, no puedo quedarme callada.
He pensado mil
veces como puedo ser objetiva, desde la subjetividad. Como puedo expresar lo
que siento, como puedo dar una opinión, sin quedar de uno u otro lado; o sin ser
etiquetada de alguna u otra forma.
Hace tiempo que
quería poner en blanco y negro estos pensamientos. Dejarlos para quien quiera
leerlos o compartirlos; o quemarlos; pero dejarlos. Y sinceramente es muy
difícil. Estuve pensando mucho respecto de lo que estamos viviendo. Y de lo que
no hacemos. Y de lo que dejamos que nos hagan. Estuve reflexionando tanto, que
me duele el alma.
Me acordé de
pronto, de la Plaza de Mayo. Ese lugar emblemático para nuestro pueblo. En
miles de sentidos. En miles de momentos. Ese lugar que ha sido y es parte de nuestra
historia, buena o mala. Pero nuestra.
Y solo pude pensar
en las palomas. La plaza está llena de ellas. Y no estoy delirando, ni fumé
nada.
Las palomas de la
plaza, son consideradas una plaga en muchas ciudades del mundo. Muchas culturas
antiguas las veneraban. Y metafóricamente, son el símbolo de la paz, pero la
verdad es que no tienen paz. Ensucian todo. Invaden todo, corroen monumentos, estructuras,
calles, espacios públicos. Transmiten enfermedades, algunas muy graves.
Se establecen y no
se van. No tienen miedo. A donde ellas están, no se acercan otros pájaros. Ellas
los espantan. Son ávidas. Ávidas de todo. Se reproducen con extrema rapidez.
Su graznido no es
agradable al oído. No respetan a nadie, ni a nada. No les importa donde pisan o
a quien, o a que. Se abren paso a picotazos.
La ley las
protege. No se las puede tocar.
Son egoístas.
Grises. Escandalosas. No tienen predadores.
Sin embargo la
gente les da de comer, inocentemente.
Los políticos me
hacen acordar a las palomas de la plaza. Solo piensan en ellos. Están llenos de
un ego tan grande, que ocupa el espacio que debería ocupar el corazón, el alma
y la mente dispuesta a brindarse por entero. A cumplir con lo que prometieron, sin mentiras
ni cepos. Respetando el derecho a no estar de acuerdo. Respetando las
libertades adquiridas. Respetando el derecho a conocer la verdad, por mas cruda
que esta sea.
Creo fervientemente,
que no se respetan ni a si mismos; y mucho menos a quienes los votan, que son
quienes en definitiva, les dan de comer de su mano, como a las palomas.
Publicado por
María Chanourdie
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