Hace tiempo, mi pluma virtual, está completamente muda.
Es el ejercicio de escribir el que abandonado hace que no sepa por donde empezar.
Algún chistoso, diría: por el principio. Pero a veces no hay principios, no hay finales. Solo andar. Fluir a través de las palabras, los espacios en blanco y las negras letras del alfabeto.
Un sin número de pensamientos cruzan de pronto mi mente y no logro enfocar en ninguno en concreto. Es básicamente casi como soy yo. Un sin fin de ideas y de planes y de cosas para hacer. Pero que al final, nunca ven su horizonte claro y definido...
Muchas veces me he reprochado no elegir algo y ser la mejor en eso. Muchas veces recordé la parábola de los talentos, y me sentí como el que enterró su talento y no hizo nada con el. Claramente, culpable.
Tal vez se deba a los mandatos. Tal vez no. Pero ahora que tengo un montón de años, me doy cuenta de cuanta cosa ha quedado olvidada en el tintero.
En el tintero de la vida, quiero decir. Ese tintero con el que vamos escribiendo nuestra pequeña historia, tan simple y sencilla que quizás no sirva para ser parte de un libro.
Cuando vamos caminando por la vida, vamos enlazando a cada paso vínculos de todo tipo, y esos lazos invisibles, van de a poco fundiéndose con nuestra alma y nuestro corazón. A veces ni nos damos cuenta, lo importante que son o que fueron algunas personas que hemos conocido. Y algunas que ni siquiera saben, el lugar que ocupan o que ocuparon en nuestro recorrido.
Cuando me detengo alguna vez a mirar por encima del hombro, ese pasado que hoy parece tan lejano, siempre veo muchas almas llenas de amor que hoy forman parte de mi ser. No niego que también hubo personas que tal vez nos hicieron mal. Pero también eso nos fortalece al final y creo que de lo difícil y complicado, también aprendemos y crecemos.
Constantemente me pregunto si he hecho las cosas bien, o si hago las cosas bien, o como podría hacerlas mejor... a veces cual el memorioso Funes, pensamos, recordamos y analizamos tanto, que nos olvidamos de vivir. Y en ese fluir de sentimientos es que he aprendido a quererme mas, a valorarme así como soy.
Es genial. En mi vida hubo actividades de un solo resultado: tejí un solo sweater. Uno solo entero y completo. Me quedó lindo y extremadamente chico. Lo regalé. Un día me hice un pantalón, con molde y todo. Nunca mas volví a hacer otro. Y me doy maña, mucha...Pero no soy constante. Hace como un año se me ocurrió empezar a escribir un libro, una novela corta. Y vaya que fue corta. Un solo capitulo. La idea esta ahí. Si, pero no hay cabida para seguir... y bueno, que importa? Antes me hubiese mortificado. Pero hoy, ese ir y venir, ese hacer y deshacer, es como una prueba constante de la inconstancia feliz. Con los años uno entiende de la finitud de la vida, y que si en ese tiempo, corto, muy corto, necesitamos estar todo un día leyendo sin parar, está bien. Y si nos apetece dormir, también lo está. Y si queremos levantarnos al alba para ver amanecer, también. Si se nos da estar solos, o en compañía. Si salimos o nos quedamos en casa. Es que de eso se trata vivir. Hacernos siendo. Sin culpas ni culpables; viviendo.
Solo una suma de pensamientos que se escriben con el alma y con el corazón. Cuentos de recuerdos, amores o ficción. De todo un poco solo quiere mostrarte un pedazo de un alma feliz.
lunes, 31 de marzo de 2014
Reflexiones de otoño.
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María Chanourdie
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22:39
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lunes, 13 de enero de 2014
Del servicio domestico y esas yerbas... Tercera Parte: Chinaaaaaa!!!
Que les puedo contar, Alta
Gracia, de nombre artístico China, para los que no la conocen, la señora que me
ayuda en casa. Con su aire caribeño, sus
rulos alocados, sus colores brillantes, su pijama de ositos, las pantuflas de
hello kitty, mucha diversión mucha alegría, pero poco plumero y escoba...
Lo mas destacado en mi
mundo diario en lo que a ella respecta, es que me sube el café con leche y dos
tostadas a la cama...ahhhh! eso de
verdad me alegra el día! Verla en pijama, los rulos al viento, con la bandeja
en alto, no tiene precio! Es una imagen imborrable. De verdad, totalmente
bizarra. Pero hay que reconocer: Jamás se le vuelca una gota. Trabajó de moza en algún momento, lo confirme luego.
Que me rio, si, no puedo
parar de reírme: es que no lo puedo creer. Pasaron ya unos años y cada vez la
confianza es mayor.
Hace un año, me pedía
permiso para tomarse una licencia e ir por un mes y medio a Dominicana. Hoy, me
informa. Ah, ya saque el pasaje..! te dice, con un borboteo que no se le
entiende... definitivamente, no aprendí chino. Su idioma. La mayor parte de las
veces no tengo idea de que me habla. Entre las galleticas, la carnita y que le
de candela?! Mas un mil y otros términos que aun no he aprendido, solo se que
no se nada.
Como si esto fuera poco,
enternecida, le prometí que no le iba a descontar la licencia; eran solo dos
semanitas esta vez, vi el pasaje de vuelta, fecha con mis propios ojos...
porque no iba a creerle...? Estamos hablando de un pasaje que ni yo me puedo
comprar... 12 mil pesos te va? En fin. En solo dos semanas estoy de vuelta, me
dijo. Ah!, Ud que sabe, puede meterse en afip, que quiero comprar dólares...? me
dijo... Tenés que sacar una clave fiscal, China. Ah entonces, voy el lunes. Lunes
3 de la tarde y no había vuelto. Y el niño de la casa solo y sin nadie que le
hiciera un Paty, aunque mas no fuera... El cuento sigue. Esa noche, mua, o sea
yo, la mas gil de los alrededores, me vi de pronto entrando con su clave fiscal,
para gestionarle el permiso para comprar dólares. Pero si era obvio que no se
iba a poder...! si no tiene caja de ahorros! Nunca fue a sacarse una! De todas
maneras no me la imagino luchando con el cajero automático.
Ya pasó un mes. Y
definitivamente no volvió. Aunque antes de irse me pidió que le regalara vino,
champaña, turrones y toda otra golosina para pasar las fiestas, cosa que hice
con cariño.
Si me preguntas, estos últimos
tiempos, cada día, después de llegar del
laburo, ponerme a limpiar, cocinar y demás yerbas... te diría que no aprendo
mas! Y encima cuando yo limpio, me doy
cuenta de que si no se iba, quizás el famoso sarro, que ella juraba no salía, me
hubiera cubierto todo, o lo mismo la grasa de atrás de los muebles de la
cocina, o los pelusones de debajo de algunos muebles, por enumerar alguna que
otra tontería...
Hoy estoy aquí sentada
escribiendo y pensando si debo esperar o que. QUE!!!! Llamó hace una semana, a
mi marido y le dijo que se retrasó. Que en todo caso le descuente la semana.
Que semana? Cual semana? CUANDO VOLVES!!!! Eso nunca se sabrá. Posiblemente
vuelva cuando le toquen las vacaciones, o sea cuando sean MIS VACACIONES. Y yo
no esté para verlo! La verdad es que los
cuentos, prefiero escribirlos yo. Porque seguramente, sean ficciones. Pero esta
vez, la realidad, SUPERA LA FICCION. Y les aseguro, que no es mas que un cuento
CHINO.
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María Chanourdie
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23:06
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miércoles, 24 de abril de 2013
El Circo. La última carcajada.
Parecía
que la temporada de circos se avecinaba. Es que existe una “temporada” acaso?
Solía pensar que no, pero la edad, la historia y la estadística, me
convencieron que si, y que se da cada cuatro años; exactamente. Por lo menos,
así sucede en la Argentina.
Decía
entonces, que se acercaba la época. Y antes de que llegara el primer convoy, ya
había gente haciendo cola para anotarse y trabajar en el circo. Por una
temporada, que había que perder? Nada en absoluto. Pan para hoy, hambre para
mañana, decían por ahí. Pero mentían. Todos sabían que si hacían las cosas, tal
como se los indicaran los dueños del circo, podrían ser contratados, para la
temporada siguiente.
Y
era entonces que en extrañas reuniones, contubernios y cónclaves, los dueños
del circo, entrevistaban a unos y a otros, para ver quienes, tenían las
habilidades necesarias para ser de mayor utilidad en la temporada.
Cabe
aclarar que había un solo papel que no se buscaba: La mujer barbuda. Ese lugar
ya estaba destinado…
Para
poder acceder a cada puesto, había que cumplir con unos cuantos requisitos:
El
domador: Como lo primero es lo primero, era condición sine qua non, para ser
domador, el estar dispuesto a poner la cabeza en la boca del león. Sin
garantías eh! Debía tener dotes de todo tipo, si sabía tocar algún instrumento
y prestarse a hacer el ridículo con
frecuencia, mucho mejor. Y esta cualidad era, a la hora de elegirlo, una ventaja muy bien aceptada. Por eso
solía ser uno de los mejor pagos. Ah! otra cosa, muy, pero muy importante: para
ser “el” elegido, debía estar dispuesto a soportar, en todo momento y para lo
que fuere, a la mujer barbuda. Este personaje, era de los que aparecía con
letras grandes en la lista. Casi, tan grandes, como las de la mujer barbuda.
Los
payasos: En este rubro, la verdad sea dicha, podía haber variedad. En realidad,
cuanto mas, mejor. Algunos debían ser llorones, otros graciosos, otros
obsecuentes. Pero siempre, siempre: pícaros. Cualidades muy importantes: que
supieran pegarse unos a otros, y por sobre todo, distraer a la gente con sus
chistes o sus pantomimas, para que no pudieran ver los actos que se estaban
preparando. Algunos debían disfrazarse, otros simplemente iban como eran. Y en
la lista, había muchos, muchos! Total, quien los podría reconocer luego, no?
Los
malabaristas: Esta era toda una casta especial. Y, piensen, algunos eran
malabaristas muy profesionales, casi con título universitario: volaban a muchos
metros sobre nuestras cabezas, colgando allá arriba, hamacándose y paseando, de
uno a otro lado. Tenían la mejor vista de todo… como aves de rapiña. Y en
general, no usaban red. Eso los hacía especiales. Cuando caían, caían mal. Por
eso en general, no caían. En fin, cosas de circo, no?
Y
también los había de otro tipo, mas tranquilos, como los que se pueden ver en
cualquier esquina no? Con tres pelotitas y ya! En un abrir y cerrar de manos, recibidos
de malabaristas… pero tan útiles! Ellos estaban a la altura del suelo. No volaban,
y si se caía alguno de los que estaban arriba, con suerte no eran aplastados;
con suerte…
Los
Bailarines: Para la elección de estos personajes, solo bastaba que supiesen dar
unos pasos, aunque mas no fuera. Y si tenían dotes actorales, mucho mejor! Los
usaban para salir habitualmente en esos baches, esos bajones que se dan entre
acto y acto… estaban solo para llenar espacios. Para el minuto a minuto, ahí, iban de perillas.
La
Mujer Gorda: Ah si, este tema fue todo un caso. Con ella el dueño, no tenía
mucha posibilidad de elección. El punto, es que no había tantas candidatas para
el puesto. Y un circo que se precie, no podía no tener una. Se supo tiempo
después, que quiso contratarla en varias oportunidades, sin éxito. La gorda, de
muy pocas pulgas les aclaro, prefería sentarse entre el público, en algún lugar
especial. Y mientras comía pochoclo, criticaba y criticaba. Me hacía acordar a
esa gente que cuando ve un acto de magia, lo único que quiere, es descubrir los
trucos. Y muchas veces, lo logra.
En
esos años, sucedió algo muy raro. El dueño del circo murió de repente. En plena
temporada. Y puff! Casi se viene abajo todo el circo, la carpa incluida. Pero no
había caso el cerrar! Ya estaban todas las entradas vendidas! Y todas las
funciones comprometidas! Había que seguir, como sea. Con “El” dueño o sin el.
Ahí
fue cuando la mujer barbuda se hizo cargo de todo.
Convengamos,
que siempre se ha dicho, que no es lo mismo hablar con el dueño del circo, que
con los monos; entonces, imagínense! todo dirigido por la mujer barbuda?! Una
catástrofe parecía avecinarse. Y así fue.
En
los primeros tiempos, no se notaba tanto, porque de verdad parecía que la mujer
le ponía mucha garra y mucha garganta al tema. Y si, a grito pelado solía hacer
sus presentaciones. Pero con cada nueva función, estaba más tiempo hablando y
hablando a la gente. Y cada vez, le gustaba más…La gente empezaba a murmurar! Los
personajes a su alrededor le inventaban nuevos actos a cada rato, y eso la
obligaba a contratar a nuevos payasos y bailarines. Traía malabaristas
importados…! Y corría de un lado para otro, como loca. Y llegó un día en que no
pudo más. No podía controlarlos a todos! Tanto empleado, tanta gente que
atender! tanta confusión! Hicieron que las cosas empezaran a fallar. La carpa y
el circo hacían agua por todas partes. Igual que las funciones. El cáos era
tal, que nomas por dar un ejemplo, el domador, un día metió la cabeza en la
boca del león, con tal mala suerte, que casi, casi, se lo come vivo! Lo salvaron de
milagro, mientras todo era disimulado
hábilmente, por payasos y bailarines.
Más
adelante, uno de los malabaristas principales, (que en algún momento, supo ser el
preferido de “El” fallecido dueño), se rebeló por completo... Y de un día para
otro, no quiso hacer más su función. Y como no pudo arreglar nada con la mujer
barbuda, no se le ocurrió mejor idea que instalarse a la salida del circo, con
pancartas y carteles y gritar a voz en cuello todo lo que pasaba adentro. Esto fue cosa de todos los días. Antes y después de todas las funciones. La gente empezó a sospechar. El ex malabarista
decía cosas horribles!, sobre cómo maltrataban a los pobres animales, sobre cómo
se guardaban las cosas olvidadas. O como el pochoclo que vendían siempre estaba
viejo, o que no limpiaban nunca! Y todos los días, se repetía la misma
historia. La Mujer Barbuda, no podía soportarlo.
Ahí
fue que apareció el hombre forzudo. Enorme, amenazante, en verdad que metía
miedo. Y empezó a conversar con todos y cada uno… en privado: con la gente del
pueblo, con la gorda, con los empleados. Y a todos los convencía de seguir
yendo al circo y de que en realidad el ex malabarista, mentía... Nunca se supo
como lograba convencerlos, pero así fue! No sé qué hizo pero lo que sí sé, es que
consiguió que los responsables del pueblo, prohibieran a cualquier otro circo
en la ciudad. Solo ese y no otro circo, podía hacer sus funciones en ese lugar.
Como
es de imaginar, llegó un momento en que no todos estábamos de acuerdo. Y a
pesar de que la mujer barbuda hacía lo imposible por mantener todo a flote, la
credibilidad del circo y su gente, era cada vez mas pobre.
Cuando
faltaba bastante para el fin de la temporada, hubo un hecho que desató todo.
Fue el principio del fin.
Lo
cierto fue que un payaso, un bailarín y un malabarista experto, fueron acusados
de robarse gran parte de la recaudación del circo. Por supuesto que hubo varios
que trataron de probarlo, entre ellos, la mujer Gorda y el ex malabarista. Pero
no pudieron nunca comprobar nada. Se decía por ese entonces, que aquello venía
sucediendo desde hacía mucho, tanto tiempo, que incluso “El” dueño, todavía vivía.
Lo que tampoco se pudo probar, fue si la
mujer barbuda sabía lo que había estado ocurriendo y era cómplice. Empezaron a
pelearse entre los personajes de los actos, se acusaban unos a otros! Se armó
tal desbarajuste en el pueblo, que la mitad de la gente dejo de ir al circo.
Y
los que no estábamos de acuerdo, salimos a la calle, cansados ya de tantos
escándalos, que no le hacían bien al lugar. Y fuimos y protestamos tantas pero
tantas veces, que no hubo próxima temporada.
Y en menos que canta un gallo, todo había desaparecido.
Cuenta
la leyenda, que la mujer barbuda, se fue muy lejos. Según dicen, la última vez
que la vieron, iba vestida de luto extremo mientras vociferaba frases
inteligibles, al tiempo que señalaba al aire con su dedo en alto.
Y
desde un rincón alejado del pueblo, se escuchó la última carcajada.
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María Chanourdie
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jueves, 6 de septiembre de 2012
Las palomas de la plaza. Una de protesta
No suelo escribir
aquí cosas relacionadas con política, no me interesa opacar mi espacio, ni perder
el tiempo escribiendo sobre eso; pero cuando lo que está en juego es la verdad,
la justicia, la libertad individual, los derechos y el futuro nuestro y de
nuestros hijos, no puedo quedarme callada.
He pensado mil
veces como puedo ser objetiva, desde la subjetividad. Como puedo expresar lo
que siento, como puedo dar una opinión, sin quedar de uno u otro lado; o sin ser
etiquetada de alguna u otra forma.
Hace tiempo que
quería poner en blanco y negro estos pensamientos. Dejarlos para quien quiera
leerlos o compartirlos; o quemarlos; pero dejarlos. Y sinceramente es muy
difícil. Estuve pensando mucho respecto de lo que estamos viviendo. Y de lo que
no hacemos. Y de lo que dejamos que nos hagan. Estuve reflexionando tanto, que
me duele el alma.
Me acordé de
pronto, de la Plaza de Mayo. Ese lugar emblemático para nuestro pueblo. En
miles de sentidos. En miles de momentos. Ese lugar que ha sido y es parte de nuestra
historia, buena o mala. Pero nuestra.
Y solo pude pensar
en las palomas. La plaza está llena de ellas. Y no estoy delirando, ni fumé
nada.
Las palomas de la
plaza, son consideradas una plaga en muchas ciudades del mundo. Muchas culturas
antiguas las veneraban. Y metafóricamente, son el símbolo de la paz, pero la
verdad es que no tienen paz. Ensucian todo. Invaden todo, corroen monumentos, estructuras,
calles, espacios públicos. Transmiten enfermedades, algunas muy graves.
Se establecen y no
se van. No tienen miedo. A donde ellas están, no se acercan otros pájaros. Ellas
los espantan. Son ávidas. Ávidas de todo. Se reproducen con extrema rapidez.
Su graznido no es
agradable al oído. No respetan a nadie, ni a nada. No les importa donde pisan o
a quien, o a que. Se abren paso a picotazos.
La ley las
protege. No se las puede tocar.
Son egoístas.
Grises. Escandalosas. No tienen predadores.
Sin embargo la
gente les da de comer, inocentemente.
Los políticos me
hacen acordar a las palomas de la plaza. Solo piensan en ellos. Están llenos de
un ego tan grande, que ocupa el espacio que debería ocupar el corazón, el alma
y la mente dispuesta a brindarse por entero. A cumplir con lo que prometieron, sin mentiras
ni cepos. Respetando el derecho a no estar de acuerdo. Respetando las
libertades adquiridas. Respetando el derecho a conocer la verdad, por mas cruda
que esta sea.
Creo fervientemente,
que no se respetan ni a si mismos; y mucho menos a quienes los votan, que son
quienes en definitiva, les dan de comer de su mano, como a las palomas.
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María Chanourdie
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domingo, 8 de julio de 2012
Pensamientos de Julio
Escucho las notas de
nostalgia, y no puedo mas que acordarme de vos. De tu risa, de tus ojos
claramente verdes y a pesar que el tiempo pasa y que hace ya mucho que no estas
aquí, te sigo extrañando.
Las tardes de invierno se
sienten solitarias sin tu voz. Los arboles despejados de hojas parecen los
fantasmas de los tiempos idos…
El corazón se estruja y
una lágrima pugna por salir, pero la prisa de esta vida nos lleva a no vivirla
a pleno. Tal vez, si dejáramos de pensar, por un momento en el futuro.
Tal vez si dejáramos que
cada minuto nos invada sin sentido, encontraríamos esa razón que hace que cada
día sea, el mas importante.
Larga ha sido la vida,
muchos los recuerdos. Pero siempre quedan en el tintero cosas por hacer, cartas
que escribir, cuentos que relatar, imágenes que capturar, paisajes que pintar.
Se que no hay que vivir en
el pasado, pero por un solo instante, me gustaría estar con todos los que ya no
están, darles un abrazo, decirles cuanto los quiero!
Y al mismo tiempo, quiero
dejarles a los que están todos los días a mi lado, un poco de mi, para que
cuando yo sea la que no esté, puedan tener recuerdos como los que yo atesoro.
Tengo una lista larguísima
de cosas por hacer. Da vueltas en mi cabeza como un sinfín. Y se en el fondo,
que no voy a poder terminar con ellas. Y si solo se trató de ideas? De cosas
que no pude dejar atrás? De cosas que no han hecho sino que no pusiera foco en
lo verdaderamente importante?
Espero que esas ideas,
esos deseos, tengan tanta validez como lo realizado.
Y en mi corazón, que de
tanto en tanto se vuelve entre nostálgico y triste, solo albergaré lo presente,
lo que necesitan los amores que me rodean.
Los quiero, con toda mi
alma y eso, es lo que quiero dejarles, aquí.
Julio 7 2012
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María Chanourdie
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lunes, 21 de mayo de 2012
Las autopistas de Buenos Aires, tienen ese que se yo… viste?
Hablo de
manejar, por ejemplo cuando voy a diario, al trabajo. Pequeño ritual: Ni bien
subo al auto, me pongo el cinturón de seguridad, (sin el no puedo manejar), prendo
el motor y arranco sin esperar mas de un segundo. Esto es así. Conozco gente
que lo prende, y espera a que “caliente” el motor. No es cierto que los autos
modernos no se calientan? Que tienen injection, y no se que otras cosas mas?
Que obviamente ya no tienen “cebador”? Que antigüedad! Yo solo empiezo a andar,
al tiempo que me persigno y encomiendo mi alma a Dios y María Santísima. Y pongo
la radio. Básico.
Me dirijo
hacia la autopista, lo más raudamente que la velocidad máxima de la avenida, me
lo permita. No sin antes pasar, por varios lugares non sanctos, en los que el
hecho de desviarte una sola cuadra, a derecha o izquierda, es entrar al
triangulo de las bermudas, y si es que tenés la suerte de lograr salir, seguramente
no sea en bermudas, sino en bolas (perdón por mi francés).
Ya adentrándome,
en la fluida
Autopista del Sol, y
nunca mal ponderada, Panamericana, empieza la verdadera lucha. La lucha
desenfrenada de infinidad de hombres y mujeres al volante que sufren de
fangionitis aguda y que creen que la tienen mas grande que yo. Y la tienen. Y de repente, me
encuentro haciendo señas indecentes con mi dedo del medio, a camioneros, bondis
y todo tipo de vehículos circulantes.
Básicamente
la Panamericana es una lotería. Un accidente aquí, otro mas allá y los curiosos
que nunca se pierden… Y es fija, fija! que no me entero del lío, antes de llegar
a la bajada.
Se
preguntarán porqué, si tengo la
radio. Pues que la pongo! pero hete aquí, que en general, no
engancho nunca, pero nunca, el informe del tránsito. Y cuando lo escucho y
decido tomar otro camino, lo mas probable es que la información esté vieja y me
tome mas tiempo, ir por el “atajo” que por el lugar de los hechos. En fin.
Leyes de Murphy.
Mas nunca
falta el día, en que el cuello de botella se arma, llegando a la General Paz , en tanto que
tampoco falta, el vivillo argentino, que luego de hacer varios kilómetros por
la banquina, quiere meterse entre mi auto y el que va a adelante, aunque no
haya mas lugar, que para un alfiler…
De eso se
trata. Del atropello general que no perdona sexo, edad o los conocimientos de
cada uno en la materia.
Hace poco,
una mañana de “esas”, en las que estaba mas apurada que nunca, voy a buscar las
llaves del auto y oh sorpresa, no estaban por ningún lado. En un rapto de inteligencia artificial (llamé
a mi marido), opté por usar el duplicado. Demás está decir, que previamente
revisé la basura, toda la casa y mucho mas. La llave original es la que tiene la alarma. La otra solo
prende y apaga, como Lapegüe. En fin, ya al filo del tiempo, salí nomas,
atribulada, pensando en el chino de conseguir una llave nueva.
Cuando iba
por la querida
Panamericana , por el carril del medio, veo que de otro auto
me hacen señas, el amable señor, me avisaba que mi llave, estaba, COLGANDO DEL
BAUL. A ver… que parte no entendí? Del baúl. No lo podía creer. Obvio que seguí
andando y rezando, hasta que pude parar en la estación de servicio y verificar
que efectivamente, ahí estaba. Cosas que pasan, en las mejores familias…
Pero la
Panamericana nunca deja de depararme, sorpresas. Y así fue, que manejaba muy contenta,
porque el tránsito era más que digno, vi venir de pronto, en dirección a mi
auto una especie de cosa rebotando. A una buena velocidad, de por lo menos cien,
un pedazo de hierro que saltó vaya a saber de donde, fue a darme en la bomba de
nafta, con tal mala suerte, que cortó al medio el tubo que conecta el tanque
con el motor… no se cómo, mareada por el olor a nafta, seguí hasta el final de
la autopista, y ya en Donado, me hice de la dirección de un mecánico. Cuando
paré el auto en la puerta de mi salvador, una catarata de nafta me vació el
tanque. (la bomba y yo, no nos llevamos bien, definitivamente). No fue la única
vez que perdí todo el combustible. La otra vez no llegue a ninguna parte. Me
quedé en medio de la ruta ocho, casi a oscuras, hasta que mi hermano y el ACA
vinieron a rescatarme.
Otra “Pana”
sorpresa? Una goma, rauda y gigante a mi parecer, se cruzó desde los carriles
contrarios… en dirección a mi parabrisas… Solo atiné a volantear. Dios estaba
ahí conmigo, ya que por suerte, no venía nadie por mi derecha, porque sino no
estaba escribiendo esto. Muchas veces los buenos reflejos, pueden ser los peores
enemigos!
Nunca
agarraron un cordón roto y este les “comió” parte de una goma nueva delantera?
Pues a mi me pasó, San Telmo querido! Y alguna vez dejaron de ver un gran
bache, que les dobló la llanta, hasta que se les desinfló la goma? O, por una
casualidad del destino, no se les clavó en la misma cubierta un pedazo de
plástico dejando un boquete? Ahhhh! solo a mi auto y a mi, nos pasan esas
cosas.
Dos choques,
no me explayaré. Solo un resumen: Nunca tuve la culpa, esto es cierto. Pero me
pegaron de atrás dos veces, en la autopista, las dos veces fueron paisanos del
interior, las dos veces con unas camionetas gigantes con defensas. Las dos
veces me sellaron el baúl. Pero al menos las dos veces, tenían el seguro al
día.
Soy una come
cordones. Soy una come baches. Pero soy buena estacionando. Manejo a lo
tachero, haciendo un millón de cambios. Mi viejo me enseño a manejar a los 12
años. No tengo multas. Respeto las velocidades máximas, no paso en rojo.
Soy de Marte o soy de Venus?
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María Chanourdie
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jueves, 10 de mayo de 2012
Envejeciendo, pero online.
Creo que estoy envejeciendo. No le cuenten a nadie. Pero la verdad es que yo me siento de 30. Aunque los demás, no lo ven de ese modo. De ninguna manera… El otro día en la oficina, un compañero de trabajo me dijo: “pero si vos, sos como mi mamá..” casi me muero muerta. De verdad. Por eso, no me canso de afirmar, qué gran cosa, es no ver nada. Literalmente; sin los anteojos soy Magoo. Bueno la mayoría de la gente ni siquiera sabe quien es Magoo. En fin. Y entonces, me veo muy bien. Sin los anteojos claro. Aunque resulte contradictorio.
Desde que tengo memoria, me encuentro hablando con dichos tan viejos, que ni siquiera yo, se de donde salieron… y en casa, mi hijo menor no me entiende… que?!!! Y eso que quiere decir… porque siempre hablás con dichos…?!
Son tan literales...! Cuando empezaron las clases les dije: estos primeros tiempos del cole, es cuando tienen que “hacer buena letra”, pero “si nosotros tenemos buena letra!” No contenta con esa “metáfora”, agregué, se tienen que “meter a la maestra en el bolsillo”… me miraron con ojos desorbitados, supongo porque se imaginaron lo que sería ver a su maestra asomando de un bolsillo!
No se en que parte, en que vericueto de la historia de estos niños, se les perdió la imaginación frondosa.
Lo que mas usan básicamente, son los dedos. Para teclear algo, principalmente. Iphone, Ipad, Ipod, y todos los I del mundo (gracias Steve). Pasan del bendito control de la play a la BB, en menos que “canta un gallo” o debería decir mejor, en menos que suena un “ping”.
Y ni que hablar de la dependencia absoluta del BBM o el Whatsapp que ya ha invadido a nuestra generación. Cuando veo que gente de 40 y mas, esta cambiando su perfil de BBM a cada rato: “Estoy de vuelta”, “Buen día amigos”, “Hey, estoy feliz”, y cualquier otra cosa que se les ocurra; posteando en Facebook all day all night, etiquetando a Dios y María Santísima en cuanta cosa les parece totalmente relevante… (aunque no lo sea), pienso, que me debo estar poniendo vieja!
Lo bueno de toda esta tecnología, es que sé que hacen mis hijos a cada instante. Lo que puede querer decir, que por ejemplo, acaban de filmar un video casero y que en menos de medio segundo, ya lo subieron y me lo compartieron; hasta que me mencionen en un mensaje de twitter, que verán todos sus seguidores y en el que seguramente, no he de quedar muy bien parada!
O que los escuche hablar con la luz de su cuarto apagada… Y entonces es cuando voy corriendo, para ver si es que están sufriendo de un ataque de sonambulismo pasajero y en su lugar, me encuentro con un niño que en lugar de dormir, habla por skype con su primo por Ipod, bien metidito en su cama.
A pesar de mi vejestud y mi crítica, no puedo negar que soy fan de la tech. Como que no. Pero como todo, a no exagerar muchachos! Que la artrosis les llegará mucho mas rápido que a mi, ténganlo por seguro!
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María Chanourdie
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jueves, 29 de diciembre de 2011
Del Servicio Doméstico y esas yerbas. Parte Dos. China...
Hace año y medio vino China desde República Dominicana y con ella el mundo caribeño, entró a nuestro hogar. Frases in-entendibles, palabras nuevas y un desorden de órdago. Esto no ha variado a decir verdad, aunque estamos mucho mejor. De a poco nos vamos acomodando. Todos nosotros a China, por supuesto.
Alta Gracia es su nombre real. Y como su nombre lo indica, es muy graciosa.
Como vivió algunos años en Italia, adoptó términos de allí, y por ejemplo un día me dijo: Sra. María, no anda el lavatriche” ehhhh, el que? Hablaba del lavarropas. Otra linda palabrita como schiaffo, está a la orden del día, que en nuestro lunfardo autóctono, sería mal olor o “baranda”.
Nada mas raro cuando me comentó un día, que al café, le había puesto un “chin de chuqui” un queeee? Rápidamente buscamos en el diccionario chino, y pudimos descubrir, que en argentino corriente, quería decir, un poquito de chuker.
De todo y de todos se aprende, y ahora un chin, para mi, no es el del brindis.
Morocha, de vestimenta colorida si las hay. Hace honor en general, a los colores opuestos. Colorado y verde son sus preferidos. Juntos, of course.
A pesar que ni bien llegó le regalé unas cómodas zapatillas, ella insiste en sus chancletas de hello kitti. Aclaro que tiene 55 años. Digo no, estamos creciditas ya y además, las chanclas, cero agarre. No se si me entienden. He optado por sacar un seguro especial, por las dudas.
Supongo que serán los aires caribeños, pero duerme la siesta como pocas. Y a las 10 pm esta ya metidita en su cama. Eso no sería nada, y no vendría a cuento, si no roncara como lo hace. Aunque cerremos las puertas que dan a la cocina y las de su cuarto, desde arriba sentimos su ruidoso descanso. La primera vez me asusté pensando que había entrado alguien a la casa. Ahora mismo, no puedo concentrarme ya que estoy escribiendo mientras ella, ronca feliz en los brazos de Morfeo y de varios mas, a juzgar por el volumen…
Ya de movida, se compró el corazón del niño de la casa; el que además es muy observador. En un abrir y cerrar de ojos, tenía sacada la mejor imitación de China, con tonada, palabras, expresiones y todo. Hasta estoy tentada de decir que casi, le sale mejor que a ella!
De pronto suelta un “HAY MI MADRE! ESTE MUCHACHITO! No me hagas reguero!” (reguero, refiere a cuando el chico deja ropa o cosas tiradas). “HAY SANTA MADRE DE LA ALTA GRACIA!!”
La otra cosa que supo ponerme loca al principio, y que luego de varias terapias alternativas puedo decir que he superado, es que cuando le hago una observación, un llamado de atención o algo por el estilo, ella me mira, y con los ojos bien abiertos, me dice “CLAAAARO, CLAAAARO”, básicamente, como los locos!
Lo bueno, es que es muy raro verla enojada. (Como se la va a ver enojada, si es lo mas vago que vi en mucho tiempo!) Pero tengo que confesarles, que yo tampoco puedo enojarme con ella, porque me hace gracia. “Alta gracia”.
Publicado por
María Chanourdie
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1:33
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