martes, 1 de julio de 2014

Conversando con mamá.


Que te puedo contar... llueve. Y estaba pensando en que fue un día bueno. Como tantos otros. 
De repente sentí que tenia que escribirte. Solo una seguidilla de pensamientos, cosas que te diría si aparecieras a la vuelta de la esquina.
No sabes lo grande que esta Fran. Enorme, ni yo me lo puedo creer. Con voz gruesa, atrapado por la tecnología. Mezcla de hombrecito, niño, adolescente. Que se yo! De golpe me abraza fuerte. Ma, te quiero! De golpe peleamos como locos! 
No se que hará en el futuro, cuando era mas chico quiso ser un montón de cosas... no, no quiso ser bombero... nunca. Arquitecto, Chef, trabajar en Apple, ahora dice que quiere ser publicitario! 
Es un personaje de pocas palabras. Observador, como pocos. Hace unas imitaciones que te morís. De todo y de todos. Es el espejo de nuestras vidas... sabe cuales son nuestros puntos débiles y los refleja en su imitación certera. 
No paramos de reírnos y a veces nos hace bien, nos muestra como somos. Nos hace reflexionar!
Es una lucha de adolescencia, amigos, ser aceptado y querido son sus metas mas importantes por estos días. El colegio es un capítulo aparte. A veces dice para que tengo que estudiar esto o aquello, para que? Muchas veces tiene razón, aunque no se la doy por principio. No le gustan los deportes, aunque fue a clases de tenis por tres años, Fabián mediante, claro. 
Al menos algo le habrá quedado, para cuando sea mayor... 
Dibuja como los dioses. Pero no le interesa. No mas. Antes era una máquina, dibujaba todo el día, creaba, se divertía. Hoy no lo hace ni para la clase de arte. Que de hecho la tiene abajo. 
Es vago, si, bastante... y todavía recuerda a pesar que solo tenia cuatro, de que se come con la boca cerrada, “como una cajita”, como solías decirle. 
Lo amabas, me consta. No se como se llevarían hoy. Es de tu mismo signo, crítico de todo. Te suena un poco? No cree mucho en Dios, ni en el mas allá, es mas bien literal. 
Cree en lo que ve, palpa, toca. El otro día me dijo que es ateo. Casi me desmayo. 
Es tímido. No le gusta ser el centro de nada. Hasta que entra en confianza, por supuesto. Ahí, es el clown.
Lo adoro y es muy cariñoso conmigo. Pero peleamos bastante. En eso me parezco a vos. Soy extremadamente exigente. Es que es corto el tiempo que estamos junto a los seres que queremos, y lo único que puedo dejarle son mis pensamientos, mis convicciones, mis principios, mis enseñanzas. Correctas o erróneas. 
Siempre pido tiempo, para poder irme sabiendo que encontró su camino, su misión en este mundo y lo que lo haga feliz...

Y no te podes imaginar, lo grande que esta Clarita, es una mujer ya, y somos amigas, creo. Eso me hace inmensamente feliz. Es muy compañera. Y siempre esta ahí. Es linda, muy linda. Es una mezcla de ambos, en todo sentido. Un poco obsesiva a veces, con su pelo, sus cosas. Me enteré no hace mucho que cuando iba todavía al cole, me tenía miedo! Tremenda noticia... ya que le exigí mucho solo hasta sexto grado, después ya voló sola. Es sumamente responsable. Es otra fanática de estar conectada con el mundo y con sus amigos del “éter” para vos... de la nube, de las redes, bueno... no sabrías de que te estoy hablando... ya pasaron 10 años y todo cambió tanto ...
Clari va a a la facultad. Hace ya tres años que estudia derecho. Me parece que le gusta. Trabaja en un estudio. Se lo toma muy a pecho. Mucho. 
Me preocupa que se lo tome tan en serio tan chica, porque la verdad, a esta edad es cuando uno tiene que ser un poco trotamundos... quizás estoy proyectando, porque eso es lo que yo haría si volviera a tener 21. 
Le gusta cantar. Tiene una memoria tremenda. Se acuerda todas las letras de todo, con solo escuchar una vez. Tiene una muy linda voz. Aunque pienso que aun no sabe elegir las canciones que le quedan bien... ahí estoy de nuevo, un poco vos. Podría ser una gran interprete. Pero no se tiene fe. Confianza, que se yo! Ya va a caer en la cuenta, la quiero tanto mama! 
Estuvo de novia un año, el era un año mas chico, karma familiar? Y bueno, todo terminó. Hoy ya esta curada de ese “primer amor”, y anda por la vida buscando a alguien. Espero que aparezca una persona excepcional, que la haga feliz. Eso. Muy feliz.
Me cuenta bastantes cosas, muchas te diría. Tal vez como solíamos contarnos con vos hace tiempo... Extraño eso. 
No te estoy hablando de mi, lo notaste? Es que cuando tienes hijos, es como que uno se pone en segundo plano... 
Pero si, te voy a contar que en estos diez años algo he madurado... algo... no tanto!
Seguimos juntos con Fabián y la verdad tratamos de descubrirnos y volver a gustarnos cuando podemos. Aunque hubo un tiempo en que estuvimos separados. Casi año y medio. Fue tiempo de reflexión. Nos volvimos a elegir. Nos casamos por la Iglesia, como Lalita quería, un domingo cualquiera de Julio, en plena epidemia de gripe A. Puse la música de la misión, esa que te gustaba tanto! Después de misa. Lloraban todos. Fue muy emocionante. Estuviste ahí conmigo, lo se... 
Entre de la mano con Fran, que con sus 9 y su timidez, fue mi bastón.  La ceremonia fue en San Gabriel. Una larga entrada, vestidos de civil, con un ramo que Celina me consiguió. Al igual que tu ramo inolvidable que me mandaste el día de mi casamiento por civil. Te acordás? 
Se me llenan los ojos de lágrimas. Diez años vieja, la pucha que pasa el tiempo corriendo, imparable. Diez años!
Sigo sacando fotos. Pero ahora las máquinas son digitales...las últimas fotos con vos, fueron con mi primera maquina digital. Era lo mas nuevo que había. Hoy saco fotos hasta con el teléfono. 
De tanto en tanto toco la guitarra. Saco alguna canción. De hecho estoy nuevamente entusiasmada. A pesar que la voz me da solo para algún blues Jazzero.
Todavía sigo fumando. No lo pude dejar. Dejé el golf. Sigo haciendo teatro de padres. Es mi año numero 12. Y lo increíble es que nunca pudiste ir a verme actuar!. Hago escenografía. El año pasado hasta me cosí el traje de Mrs. McGonagall, capa y sombrero con plumas. Hubiese visto Lala, lo que aun puedo hacer con su vieja y tan cuidada Elna. Es increíble, que aún esté todo, hasta el  manual de instrucciones y el aceitero con que Papú la hidrataba anualmente!
De nuevo se me llenan los ojos de lagrimas. 
Me acerque mucho a la iglesia estos últimos años, eso me consuela, es como mi terapia. Ayudo a cantar en las misas. Y este último año participe de la nueva revista de la parroquia. En prensa, escribiendo notas, haciendo entrevistas y reportajes. este año me lo voy a tomar con mas calma. 
Sigo trabajando. Pero en una radio que seguramente no conoces. Es divertido. Lo paso bien. Tengo un buen jefe y unos excelentes compañeros. Que mas se puede pedir?
Y la pareja, va y viene, como todas. Pero estamos bien. Ya son 22 años. Una vida no? 
Sigo dibujando, de tanto en tanto. Pero lo hago en una tableta. Si, en una tableta digital. Es algo loco no? A veces agarro mis lápices y mis pinceles, o los pasteles... y me ensaño con una tela. Pero la mayor parte de las veces, uso mi tableta. No copio. Creo mis propias cosas. 
Escribo un blog. Empecé hace algunos años. Este último lo tuve bastante abandonado... tengo que retomar. También tengo un sitio de fotos en internet. Donde la gente de cualquier lado del mundo puede ver mis fotos. 
Sigo haciendo pulseras, collares y esas cosas. Este año se me dio por bordar. Lo podes creer? Bordado libre. Y por tejer al crochet. Y tengo un canasto lleno de hilos, lanas y miles de materiales, que no se en que momento voy a terminar de hacer. O empezar. Por eso te digo, que madure, solo un poco. En el fondo, sigo siendo la misma de siempre. Un desorden completo. 
El año pasado pague todo el año el gimnasio y fui solo un mes. Si, solo un mes. No puedo quedarme quieta. 
Rezo mucho. Mucho. Por muchas personas que a veces ni conozco. Siempre espero que ese pequeño granito de arena, haga algo bueno. Aunque sea llevar buena energía a las personas. 
Manejo mucho. Protesto y parezco un tachero en la calle. No me interesa mas la política. Me volví socialista. Me preocupa la desigualdad enorme que hay en este mundo. Las grandes diferencias. No creo que a esta altura tenga tiempo de hacer mucho por mejorarlo. Por eso es que rezo. 
Tenemos un papa argentino. Bergoglio. Seguramente lo recordaras. Que increíble que eligiera el nombre de Francisco. Acaba de nombrar santo a Juan Pablo II. Que se fue casi cuando vos. 
Papá estuvo muy enfermo con cáncer. Un linfoma. Se curó. Yo creo que fue un milagro. Y aunque los fantasmas siempre están y le quedaron algunas secuelas de los remedios y las quimios, por suerte nunca perdió el humor y el optimismo. Tiene sus bajones. Como no tenerlos? Pero siempre le pone el pecho a las balas y ahí esta, firme, peleando la vida. Y haciendo chistes muy malos, como es su costumbre!

Sigue lloviendo. Tengo un montón de cosas mas que contarte... pero creo que ya las sabes, no? Te extraño. 

María, 27 de marzo de 2014.

lunes, 31 de marzo de 2014

Reflexiones de otoño.

Hace tiempo, mi pluma virtual, está completamente muda. 
Es el ejercicio de escribir el que abandonado hace que no sepa por donde empezar.
Algún chistoso, diría: por el principio. Pero a veces no hay principios, no hay finales. Solo andar. Fluir a través de las palabras, los espacios en blanco y las negras letras del alfabeto.
Un sin número de pensamientos cruzan de pronto mi mente y no logro enfocar en ninguno en concreto. Es básicamente casi como soy yo. Un sin fin de ideas y de planes y de cosas para hacer. Pero que al final, nunca ven su horizonte claro y definido...
Muchas veces me he reprochado no elegir algo y ser la mejor en eso. Muchas veces recordé la parábola de los talentos, y me sentí como el que enterró su talento y no hizo nada con el. Claramente, culpable.
Tal vez se deba a los mandatos. Tal vez no. Pero ahora que tengo un montón de años, me doy cuenta de cuanta cosa ha quedado olvidada en el tintero.
En el tintero de la vida, quiero decir. Ese tintero con el que vamos escribiendo nuestra pequeña historia, tan simple y sencilla que quizás no sirva para ser parte de un libro. 
Cuando vamos caminando por la vida, vamos enlazando a cada paso vínculos de todo tipo, y esos lazos invisibles, van de a poco fundiéndose con nuestra alma y nuestro corazón. A veces ni nos damos cuenta, lo importante que son o que fueron algunas personas que hemos conocido. Y algunas que ni siquiera saben, el lugar que ocupan o que ocuparon en nuestro recorrido. 
Cuando me detengo alguna vez a mirar por encima del hombro, ese pasado que hoy parece tan lejano, siempre veo muchas almas llenas de amor que hoy forman parte de mi ser. No niego que también hubo personas que tal vez nos hicieron mal. Pero también eso nos fortalece al final y creo que de lo difícil y complicado, también aprendemos y crecemos.
Constantemente me pregunto si he hecho las cosas bien, o si hago las cosas bien, o como podría hacerlas mejor... a veces cual el memorioso Funes, pensamos, recordamos y analizamos tanto, que nos olvidamos de vivir. Y en ese fluir de sentimientos es que he aprendido a quererme mas, a valorarme así como soy. 
Es genial. En mi vida hubo actividades de un solo resultado: tejí un solo sweater. Uno solo entero y completo. Me quedó lindo y extremadamente chico. Lo regalé. Un día me hice un pantalón, con molde y todo. Nunca mas volví a hacer otro. Y me doy maña, mucha...Pero no soy constante. Hace como un año se me ocurrió empezar a escribir un libro, una novela corta. Y vaya que fue corta. Un solo capitulo. La idea esta ahí. Si, pero no hay cabida para seguir... y bueno, que importa? Antes me hubiese mortificado. Pero hoy, ese ir y venir, ese hacer y deshacer, es como una prueba constante de la inconstancia feliz. Con los años uno entiende de la finitud de la vida, y que si en ese tiempo, corto, muy corto, necesitamos estar todo un día leyendo sin parar, está bien. Y si nos apetece dormir, también lo está. Y si queremos levantarnos al alba para ver amanecer, también. Si se nos da estar solos, o en compañía. Si salimos o nos quedamos en casa. Es que de eso se trata vivir. Hacernos siendo. Sin culpas ni culpables; viviendo. 

lunes, 13 de enero de 2014

Del servicio domestico y esas yerbas... Tercera Parte: Chinaaaaaa!!!

 Y si, salió la versión tres... y yo que creía que no iba a escribir sobre esto por largo tiempo... aunque pensándolo bien, tres años, es bastante tiempo, en las épocas que corren no? En fin.
Que les puedo contar, Alta Gracia, de nombre artístico China, para los que no la conocen, la señora que me ayuda en casa.  Con su aire caribeño, sus rulos alocados, sus colores brillantes, su pijama de ositos, las pantuflas de hello kitty, mucha diversión mucha alegría, pero poco plumero y escoba...
Lo mas destacado en mi mundo diario en lo que a ella respecta, es que me sube el café con leche y dos tostadas a la cama...ahhhh!  eso de verdad me alegra el día! Verla en pijama, los rulos al viento, con la bandeja en alto, no tiene precio! Es una imagen imborrable. De verdad, totalmente bizarra. Pero hay que reconocer: Jamás se le vuelca una gota. Trabajó de  moza en algún momento, lo confirme luego.
Que me rio, si, no puedo parar de reírme: es que no lo puedo creer. Pasaron ya unos años y cada vez la confianza es mayor.
Hace un año, me pedía permiso para tomarse una licencia e ir por un mes y medio a Dominicana. Hoy, me informa. Ah, ya saque el pasaje..! te dice, con un borboteo que no se le entiende... definitivamente, no aprendí chino. Su idioma. La mayor parte de las veces no tengo idea de que me habla. Entre las galleticas, la carnita y que le de candela?! Mas un mil y otros términos que aun no he aprendido, solo se que no se nada.
Como si esto fuera poco, enternecida, le prometí que no le iba a descontar la licencia; eran solo dos semanitas esta vez, vi el pasaje de vuelta, fecha con mis propios ojos... porque no iba a creerle...? Estamos hablando de un pasaje que ni yo me puedo comprar... 12 mil pesos te va? En fin. En solo dos semanas estoy de vuelta, me dijo. Ah!, Ud que sabe, puede meterse en afip, que quiero comprar dólares...? me dijo... Tenés que sacar una clave fiscal, China. Ah entonces, voy el lunes. Lunes 3 de la tarde y no había vuelto. Y el niño de la casa solo y sin nadie que le hiciera un Paty, aunque mas no fuera... El cuento sigue. Esa noche, mua, o sea yo, la mas gil de los alrededores, me vi de pronto entrando con su clave fiscal, para gestionarle el permiso para comprar dólares. Pero si era obvio que no se iba a poder...! si no tiene caja de ahorros! Nunca fue a sacarse una! De todas maneras no me la imagino luchando con el cajero automático.
Ya pasó un mes. Y definitivamente no volvió. Aunque antes de irse me pidió que le regalara vino, champaña, turrones y toda otra golosina para pasar las fiestas, cosa que hice con cariño.
Si me preguntas, estos últimos tiempos, cada día,  después de llegar del laburo, ponerme a limpiar, cocinar y demás yerbas... te diría que no aprendo mas! Y encima cuando yo limpio,  me doy cuenta de que si no se iba, quizás el famoso sarro, que ella juraba no salía, me hubiera cubierto todo, o lo mismo la grasa de atrás de los muebles de la cocina, o los pelusones de debajo de algunos muebles, por enumerar alguna que otra tontería...

Hoy estoy aquí sentada escribiendo y pensando si debo esperar o que. QUE!!!! Llamó hace una semana, a mi marido y le dijo que se retrasó. Que en todo caso le descuente la semana. Que semana? Cual semana? CUANDO VOLVES!!!! Eso nunca se sabrá. Posiblemente vuelva cuando le toquen las vacaciones, o sea cuando sean MIS VACACIONES. Y yo no esté para verlo!  La verdad es que los cuentos, prefiero escribirlos yo. Porque seguramente, sean ficciones. Pero esta vez, la realidad, SUPERA LA FICCION. Y les aseguro, que no es mas que un cuento CHINO.

miércoles, 24 de abril de 2013

El Circo. La última carcajada.


Parecía que la temporada de circos se avecinaba. Es que existe una “temporada” acaso? Solía pensar que no, pero la edad, la historia y la estadística, me convencieron que si, y que se da cada cuatro años; exactamente. Por lo menos, así sucede en la Argentina.
Decía entonces, que se acercaba la época. Y antes de que llegara el primer convoy, ya había gente haciendo cola para anotarse y trabajar en el circo. Por una temporada, que había que perder? Nada en absoluto. Pan para hoy, hambre para mañana, decían por ahí. Pero mentían. Todos sabían que si hacían las cosas, tal como se los indicaran los dueños del circo, podrían ser contratados, para la temporada siguiente.
Y era entonces que en extrañas reuniones, contubernios y cónclaves, los dueños del circo, entrevistaban a unos y a otros, para ver quienes, tenían las habilidades necesarias para ser de mayor utilidad  en la temporada.
Cabe aclarar que había un solo papel que no se buscaba: La mujer barbuda. Ese lugar ya estaba destinado…
Para poder acceder a cada puesto, había que cumplir con unos cuantos requisitos:
El domador: Como lo primero es lo primero, era condición sine qua non, para ser domador, el estar dispuesto a poner la cabeza en la boca del león. Sin garantías eh! Debía tener dotes de todo tipo, si sabía tocar algún instrumento y prestarse a  hacer el ridículo con frecuencia, mucho mejor. Y esta cualidad era, a la hora de  elegirlo, una ventaja muy bien aceptada. Por eso solía ser uno de los mejor pagos. Ah! otra cosa, muy, pero muy importante: para ser “el” elegido, debía estar dispuesto a soportar, en todo momento y para lo que fuere, a la mujer barbuda. Este personaje, era de los que aparecía con letras grandes en la lista. Casi, tan grandes, como las de la mujer barbuda.
Los payasos: En este rubro, la verdad sea dicha, podía haber variedad. En realidad, cuanto mas, mejor. Algunos debían ser llorones, otros graciosos, otros obsecuentes. Pero siempre, siempre: pícaros. Cualidades muy importantes: que supieran pegarse unos a otros, y por sobre todo, distraer a la gente con sus chistes o sus pantomimas, para que no pudieran ver los actos que se estaban preparando. Algunos debían disfrazarse, otros simplemente iban como eran. Y en la lista, había muchos, muchos! Total, quien los podría reconocer luego, no?
Los malabaristas: Esta era toda una casta especial. Y, piensen, algunos eran malabaristas muy profesionales, casi con título universitario: volaban a muchos metros sobre nuestras cabezas, colgando allá arriba, hamacándose y paseando, de uno a otro lado. Tenían la mejor vista de todo… como aves de rapiña. Y en general, no usaban red. Eso los hacía especiales. Cuando caían, caían mal. Por eso en general, no caían. En fin, cosas de circo, no?
Y también los había de otro tipo, mas tranquilos, como los que se pueden ver en cualquier esquina no? Con tres pelotitas y ya! En un abrir y cerrar de manos, recibidos de malabaristas… pero tan útiles! Ellos estaban a la altura del suelo. No volaban, y si se caía alguno de los que estaban arriba, con suerte no eran aplastados; con suerte…
Los Bailarines: Para la elección de estos personajes, solo bastaba que supiesen dar unos pasos, aunque mas no fuera. Y si tenían dotes actorales, mucho mejor! Los usaban para salir habitualmente en esos baches, esos bajones que se dan entre acto y acto… estaban solo para llenar espacios. Para el  minuto a minuto, ahí, iban de perillas.
La Mujer Gorda: Ah si, este tema fue todo un caso. Con ella el dueño, no tenía mucha posibilidad de elección. El punto, es que no había tantas candidatas para el puesto. Y un circo que se precie, no podía no tener una. Se supo tiempo después, que quiso contratarla en varias oportunidades, sin éxito. La gorda, de muy pocas pulgas les aclaro, prefería sentarse entre el público, en algún lugar especial. Y mientras comía pochoclo, criticaba y criticaba. Me hacía acordar a esa gente que cuando ve un acto de magia, lo único que quiere, es descubrir los trucos. Y muchas veces, lo logra.

En esos años, sucedió algo muy raro. El dueño del circo murió de repente. En plena temporada. Y puff! Casi se viene abajo todo el circo, la carpa incluida. Pero no había caso el cerrar! Ya estaban todas las entradas vendidas! Y todas las funciones comprometidas! Había que seguir, como sea. Con “El” dueño o sin el.
Ahí fue cuando la mujer barbuda se hizo cargo de todo.
Convengamos, que siempre se ha dicho, que no es lo mismo hablar con el dueño del circo, que con los monos; entonces, imagínense! todo dirigido por la mujer barbuda?! Una catástrofe parecía avecinarse. Y así fue.
En los primeros tiempos, no se notaba tanto, porque de verdad parecía que la mujer le ponía mucha garra y mucha garganta al tema. Y si, a grito pelado solía hacer sus presentaciones. Pero con cada nueva función, estaba más tiempo hablando y hablando a la gente. Y cada vez, le gustaba más…La gente empezaba a murmurar! Los personajes a su alrededor le inventaban nuevos actos a cada rato, y eso la obligaba a contratar a nuevos payasos y bailarines. Traía malabaristas importados…! Y corría de un lado para otro, como loca. Y llegó un día en que no pudo más. No podía controlarlos a todos! Tanto empleado, tanta gente que atender! tanta confusión! Hicieron que las cosas empezaran a fallar. La carpa y el circo hacían agua por todas partes. Igual que las funciones. El cáos era tal, que nomas por dar un ejemplo, el domador, un día metió la cabeza en la boca del león, con tal mala suerte, que  casi, casi, se lo come vivo! Lo salvaron de milagro,  mientras todo era disimulado hábilmente, por payasos y bailarines.
Más adelante, uno de los malabaristas principales, (que en algún momento, supo ser el preferido de “El” fallecido dueño), se rebeló por completo... Y de un día para otro, no quiso hacer más su función. Y como no pudo arreglar nada con la mujer barbuda, no se le ocurrió mejor idea que instalarse a la salida del circo, con pancartas y carteles y gritar a voz en cuello todo lo que pasaba adentro. Esto fue cosa de todos los días. Antes y después de todas las funciones.  La gente empezó a sospechar. El ex malabarista decía cosas horribles!, sobre cómo maltrataban a los pobres animales, sobre cómo se guardaban las cosas olvidadas. O como el pochoclo que vendían siempre estaba viejo, o que no limpiaban nunca! Y todos los días, se repetía la misma historia. La Mujer Barbuda, no podía soportarlo.
Ahí fue que apareció el hombre forzudo. Enorme, amenazante, en verdad que metía miedo. Y empezó a conversar con todos y cada uno… en privado: con la gente del pueblo, con la gorda, con los empleados. Y a todos los convencía de seguir yendo al circo y de que en realidad el ex malabarista, mentía... Nunca se supo como lograba convencerlos, pero así fue! No sé qué hizo pero lo que sí sé, es que consiguió que los responsables del pueblo, prohibieran a cualquier otro circo en la ciudad. Solo ese y no otro circo, podía hacer sus funciones en ese lugar.

Como es de imaginar, llegó un momento en que no todos estábamos de acuerdo. Y a pesar de que la mujer barbuda hacía lo imposible por mantener todo a flote, la credibilidad del circo y su gente, era cada vez mas pobre.
Cuando faltaba bastante para el fin de la temporada, hubo un hecho que desató todo. Fue el principio del fin.
Lo cierto fue que un payaso, un bailarín y un malabarista experto, fueron acusados de robarse gran parte de la recaudación del circo. Por supuesto que hubo varios que trataron de probarlo, entre ellos, la mujer Gorda y el ex malabarista. Pero no pudieron nunca comprobar nada. Se decía por ese entonces, que aquello venía sucediendo desde hacía mucho, tanto tiempo, que incluso “El” dueño, todavía vivía. Lo que tampoco  se pudo probar, fue si la mujer barbuda sabía lo que había estado ocurriendo y era cómplice. Empezaron a pelearse entre los personajes de los actos, se acusaban unos a otros! Se armó tal desbarajuste en el pueblo, que la mitad de la gente dejo de ir al circo.
Y los que no estábamos de acuerdo, salimos a la calle, cansados ya de tantos escándalos, que no le hacían bien al lugar. Y fuimos y protestamos tantas pero tantas veces, que no hubo próxima temporada.  Y en menos que canta un gallo, todo había desaparecido.
Cuenta la leyenda, que la mujer barbuda, se fue muy lejos. Según dicen, la última vez que la vieron, iba vestida de luto extremo mientras vociferaba frases inteligibles, al tiempo que señalaba al aire con su dedo en alto.
Y desde un rincón alejado del pueblo, se escuchó la última carcajada. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Las palomas de la plaza. Una de protesta


No se como empezar. Se agolpan las palabras en mi mente, en un duelo encontrado entre la razón, lo que me dicta el corazón y la falta de una verdad cierta, creíble y confiable.  Siento en primer lugar, que lo que nos está pasando, me pone muy triste, muy apenada. Es que veo que nuestro destino, como pueblo, como ciudadanos y como personas individuales con derechos, quiero decir, todos los que vivimos y queremos a este país, estamos a merced del ego de unos pocos.

No suelo escribir aquí cosas relacionadas con política, no me interesa opacar mi espacio, ni perder el tiempo escribiendo sobre eso; pero cuando lo que está en juego es la verdad, la justicia, la libertad individual, los derechos y el futuro nuestro y de nuestros hijos, no puedo quedarme callada.

He pensado mil veces como puedo ser objetiva, desde la subjetividad. Como puedo expresar lo que siento, como puedo dar una opinión, sin quedar de uno u otro lado; o sin ser etiquetada de alguna u otra forma.

Hace tiempo que quería poner en blanco y negro estos pensamientos. Dejarlos para quien quiera leerlos o compartirlos; o quemarlos; pero dejarlos. Y sinceramente es muy difícil. Estuve pensando mucho respecto de lo que estamos viviendo. Y de lo que no hacemos. Y de lo que dejamos que nos hagan. Estuve reflexionando tanto, que me duele el alma.

Me acordé de pronto, de la Plaza de Mayo. Ese lugar emblemático para nuestro pueblo. En miles de sentidos. En miles de momentos. Ese lugar que ha sido y es parte de nuestra historia, buena o mala. Pero nuestra.

Y solo pude pensar en las palomas. La plaza está llena de ellas. Y no estoy delirando, ni fumé nada.

Las palomas de la plaza, son consideradas una plaga en muchas ciudades del mundo. Muchas culturas antiguas las veneraban. Y metafóricamente, son el símbolo de la paz, pero la verdad es que no tienen paz. Ensucian todo. Invaden todo, corroen monumentos, estructuras, calles, espacios públicos. Transmiten enfermedades, algunas muy graves.

Se establecen y no se van. No tienen miedo. A donde ellas están, no se acercan otros pájaros. Ellas los espantan. Son ávidas. Ávidas de todo. Se reproducen con extrema rapidez.

Su graznido no es agradable al oído. No respetan a nadie, ni a nada. No les importa donde pisan o a quien, o a que. Se abren paso a picotazos.
La ley las protege. No se las puede tocar.

Son egoístas. Grises. Escandalosas. No tienen predadores.
Sin embargo la gente les da de comer, inocentemente.

Los políticos me hacen acordar a las palomas de la plaza. Solo piensan en ellos. Están llenos de un ego tan grande, que ocupa el espacio que debería ocupar el corazón, el alma y la mente dispuesta a brindarse por entero.  A cumplir con lo que prometieron, sin mentiras ni cepos. Respetando el derecho a no estar de acuerdo. Respetando las libertades adquiridas. Respetando el derecho a conocer la verdad, por mas cruda que esta sea.

Creo fervientemente, que no se respetan ni a si mismos; y mucho menos a quienes los votan, que son quienes en definitiva, les dan de comer de su mano, como a las palomas.

domingo, 8 de julio de 2012

Pensamientos de Julio


Escucho las notas de nostalgia, y no puedo mas que acordarme de vos. De tu risa, de tus ojos claramente verdes y a pesar que el tiempo pasa y que hace ya mucho que no estas aquí, te sigo extrañando.
Las tardes de invierno se sienten solitarias sin tu voz. Los arboles despejados de hojas parecen los fantasmas de los tiempos idos…
El corazón se estruja y una lágrima pugna por salir, pero la prisa de esta vida nos lleva a no vivirla a pleno. Tal vez, si dejáramos de pensar, por un momento en el futuro.
Tal vez si dejáramos que cada minuto nos invada sin sentido, encontraríamos esa razón que hace que cada día sea, el mas importante.
Larga ha sido la vida, muchos los recuerdos. Pero siempre quedan en el tintero cosas por hacer, cartas que escribir, cuentos que relatar, imágenes que capturar, paisajes que pintar.
Se que no hay que vivir en el pasado, pero por un solo instante, me gustaría estar con todos los que ya no están, darles un abrazo, decirles cuanto los quiero!
Y al mismo tiempo, quiero dejarles a los que están todos los días a mi lado, un poco de mi, para que cuando yo sea la que no esté, puedan tener recuerdos como los que yo atesoro.
Tengo una lista larguísima de cosas por hacer. Da vueltas en mi cabeza como un sinfín. Y se en el fondo, que no voy a poder terminar con ellas. Y si solo se trató de ideas? De cosas que no pude dejar atrás? De cosas que no han hecho sino que no pusiera foco en lo verdaderamente importante?
Espero que esas ideas, esos deseos, tengan tanta validez como lo realizado.
Y en mi corazón, que de tanto en tanto se vuelve entre nostálgico y triste, solo albergaré lo presente, lo que necesitan los amores que me rodean.
Los quiero, con toda mi alma y eso, es lo que quiero dejarles, aquí.

 Julio 7 2012

lunes, 21 de mayo de 2012

Las autopistas de Buenos Aires, tienen ese que se yo… viste?


Hablo de manejar, por ejemplo cuando voy a diario, al trabajo. Pequeño ritual: Ni bien subo al auto, me pongo el cinturón de seguridad, (sin el no puedo manejar), prendo el motor y arranco sin esperar mas de un segundo. Esto es así. Conozco gente que lo prende, y espera a que “caliente” el motor. No es cierto que los autos modernos no se calientan? Que tienen injection, y no se que otras cosas mas? Que obviamente ya no tienen “cebador”? Que antigüedad! Yo solo empiezo a andar, al tiempo que me persigno y encomiendo mi alma a Dios y María Santísima. Y pongo la radio. Básico.

Me dirijo hacia la autopista, lo más raudamente que la velocidad máxima de la avenida, me lo permita. No sin antes pasar, por varios lugares non sanctos, en los que el hecho de desviarte una sola cuadra, a derecha o izquierda, es entrar al triangulo de las bermudas, y si es que tenés la suerte de lograr salir, seguramente no sea en bermudas, sino en bolas (perdón por mi francés).

Ya adentrándome, en la fluida Autopista del Sol,  y nunca mal ponderada, Panamericana, empieza la verdadera lucha. La lucha desenfrenada de infinidad de hombres y mujeres al volante que sufren de fangionitis aguda y que creen que la tienen mas grande que yo. Y la tienen. Y de repente, me encuentro haciendo señas indecentes con mi dedo del medio, a camioneros, bondis y todo tipo de vehículos circulantes.

Básicamente la Panamericana es una lotería. Un accidente aquí, otro mas allá y los curiosos que nunca se pierden… Y es fija, fija! que no me entero del lío, antes de llegar a la bajada.
Se preguntarán porqué, si tengo la radio. Pues que la pongo! pero hete aquí, que en general, no engancho nunca, pero nunca, el informe del tránsito. Y cuando lo escucho y decido tomar otro camino, lo mas probable es que la información esté vieja y me tome mas tiempo, ir por el “atajo” que por el lugar de los hechos. En fin. Leyes de Murphy.

Mas nunca falta el día, en que el cuello de botella se arma, llegando a la General Paz, en tanto que tampoco falta, el vivillo argentino, que luego de hacer varios kilómetros por la banquina, quiere meterse entre mi auto y el que va a adelante, aunque no haya mas lugar, que para un alfiler…

De eso se trata. Del atropello general que no perdona sexo, edad o los conocimientos de cada uno en la materia.

Hace poco, una mañana de “esas”, en las que estaba mas apurada que nunca, voy a buscar las llaves del auto y oh sorpresa, no estaban por ningún lado.  En un rapto de inteligencia artificial (llamé a mi marido), opté por usar el duplicado. Demás está decir, que previamente revisé la basura, toda la casa y mucho mas. La llave original es la que tiene la alarma. La otra solo prende y apaga, como Lapegüe. En fin, ya al filo del tiempo, salí nomas, atribulada, pensando en el chino de conseguir una llave nueva.

Cuando iba por la querida Panamericana, por el carril del medio, veo que de otro auto me hacen señas, el amable señor, me avisaba que mi llave, estaba, COLGANDO DEL BAUL. A ver… que parte no entendí? Del baúl. No lo podía creer. Obvio que seguí andando y rezando, hasta que pude parar en la estación de servicio y verificar que efectivamente, ahí estaba. Cosas que pasan, en las mejores familias…

Pero la Panamericana nunca deja de depararme, sorpresas. Y así fue, que manejaba muy contenta, porque el tránsito era más que digno, vi venir de pronto, en dirección a mi auto una especie de cosa rebotando. A una buena velocidad, de por lo menos cien, un pedazo de hierro que saltó vaya a saber de donde, fue a darme en la bomba de nafta, con tal mala suerte, que cortó al medio el tubo que conecta el tanque con el motor… no se cómo, mareada por el olor a nafta, seguí hasta el final de la autopista, y ya en Donado, me hice de la dirección de un mecánico. Cuando paré el auto en la puerta de mi salvador, una catarata de nafta me vació el tanque. (la bomba y yo, no nos llevamos bien, definitivamente). No fue la única vez que perdí todo el combustible. La otra vez no llegue a ninguna parte. Me quedé en medio de la ruta ocho, casi a oscuras, hasta que mi hermano y el ACA vinieron a rescatarme.

Otra “Pana” sorpresa? Una goma, rauda y gigante a mi parecer, se cruzó desde los carriles contrarios… en dirección a mi parabrisas… Solo atiné a volantear. Dios estaba ahí conmigo, ya que por suerte, no venía nadie por mi derecha, porque sino no estaba escribiendo esto. Muchas veces los buenos reflejos, pueden ser los peores enemigos!

Nunca agarraron un cordón roto y este les “comió” parte de una goma nueva delantera? Pues a mi me pasó, San Telmo querido! Y alguna vez dejaron de ver un gran bache, que les dobló la llanta, hasta que se les desinfló la goma? O, por una casualidad del destino, no se les clavó en la misma cubierta un pedazo de plástico dejando un boquete? Ahhhh! solo a mi auto y a mi, nos pasan esas cosas.

Dos choques, no me explayaré. Solo un resumen: Nunca tuve la culpa, esto es cierto. Pero me pegaron de atrás dos veces, en la autopista, las dos veces fueron paisanos del interior, las dos veces con unas camionetas gigantes con defensas. Las dos veces me sellaron el baúl. Pero al menos las dos veces, tenían el seguro al día.

Soy una come cordones. Soy una come baches. Pero soy buena estacionando. Manejo a lo tachero, haciendo un millón de cambios. Mi viejo me enseño a manejar a los 12 años. No tengo multas. Respeto las velocidades máximas, no paso en rojo.  
Soy de Marte o soy de Venus?

jueves, 10 de mayo de 2012

Envejeciendo, pero online.


Creo que estoy envejeciendo. No le cuenten a nadie. Pero la verdad es que yo me siento de 30. Aunque los demás, no lo ven de ese modo. De ninguna manera… El otro día en la oficina, un compañero de trabajo me dijo: “pero si vos, sos como mi mamá..” casi me muero muerta. De verdad. Por eso, no me canso de afirmar, qué gran cosa, es no ver nada. Literalmente; sin los anteojos soy Magoo. Bueno la mayoría de la gente ni siquiera sabe quien es Magoo. En fin. Y entonces, me veo muy bien. Sin los anteojos claro. Aunque resulte contradictorio. 


Desde que tengo memoria,  me encuentro hablando con dichos tan viejos, que ni siquiera yo, se de donde salieron… y en casa, mi hijo menor no me entiende… que?!!! Y eso que quiere decir… porque siempre hablás con dichos…?!
Son tan literales...!  Cuando empezaron las clases les dije: estos primeros tiempos del cole, es cuando tienen que “hacer buena letra”, pero “si nosotros tenemos buena letra!”  No contenta con esa “metáfora”, agregué, se tienen que “meter a la maestra en el bolsillo”… me miraron con ojos desorbitados, supongo porque se imaginaron lo que sería ver a su maestra asomando de un bolsillo! 


No se en que parte, en que vericueto de la historia de estos niños, se les perdió la imaginación frondosa. 
Lo que mas usan básicamente, son los dedos. Para teclear algo, principalmente. Iphone, Ipad, Ipod, y todos los I del mundo (gracias Steve). Pasan del bendito control de la play a la BB, en menos que “canta un gallo” o debería decir mejor, en menos que suena un “ping”. 


Y ni que hablar de la dependencia absoluta del BBM o el Whatsapp que ya ha invadido a nuestra generación. Cuando veo que gente de 40 y mas, esta cambiando su perfil de BBM a cada rato:  “Estoy de vuelta”, “Buen día amigos”, “Hey, estoy feliz”, y cualquier otra cosa que se les ocurra; posteando en Facebook all day all night, etiquetando a Dios y María Santísima en cuanta cosa les parece totalmente relevante… (aunque no lo sea), pienso, que me debo estar poniendo vieja!


Lo bueno de toda esta tecnología, es que sé que hacen mis hijos a cada instante. Lo que puede querer decir, que por ejemplo, acaban de filmar un video casero y que en menos de medio segundo, ya lo subieron y me lo compartieron; hasta que me mencionen en un mensaje de twitter, que verán todos sus seguidores y en el que seguramente, no he de quedar muy bien parada!


O que los escuche hablar con la luz de su cuarto apagada… Y entonces es cuando voy corriendo, para ver si es que están sufriendo de un ataque de sonambulismo pasajero y en su lugar, me encuentro con un niño que en lugar de dormir, habla por skype con su primo por Ipod, bien metidito en su cama.


A pesar de mi vejestud y mi crítica, no puedo negar que soy fan de la tech. Como que no. Pero como todo, a no exagerar muchachos! Que la artrosis les llegará mucho mas rápido que a mi, ténganlo por seguro!